Por Jorge Caracuel Suero

Cuando se estrenó ‘Homeland‘ en 2011, lo fue todo: una serie con unas actuaciones asombrosas, una historia inquietante y unos episodios con unos finales que dejaban impactados al espectador. Con la segunda temporada, se superó incluso el grado de sorpresa de la primera. Sin embargo, con la tercera temporada, la serie sufrió un batacazo importante del que parecía que no se podía recuperar. Cuando finalizó la tercera y se renovó por una cuarta, muchos pasaron en darle una segunda oportunidad, no concebían la ficción sin la historia de amor entre Carrie Mathison y Nicholas Brody.

Menos mal que la cosa no acabó en la tercera temporada, ya que esto hubiese dejado con muy mal sabor de boca a los fans. Con la cuarta y, sobre todo con la quinta, el nivel aumentó y, aunque se sabía que ‘Homeland’ nunca va a poder ser lo que fue en las dos primeras, su nivel era bastante bueno.

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Foto: formulatv.com

Con la sexta temporada, el nivel disminuyó, aunque seguía habiendo grandes escenas y episodios impactantes. Con la séptima temporada, que finalizó hace mes y medio, pasó un poco lo mismo. En esta ocasión, la serie rompió con la tradición de plantear una historia distinta, como pasó con las tres entregas anteriores, para situarnos justo donde nos dejó la temporada anterior, en Estados Unidos con una presidenta que ha perdido el control.

‘Homeland’ sigue dando miedo por el realismo de su planteamiento y su inquietante conexión de la realidad, pero está empezando a pecar demasiado de su fórmula. Desde la temporada 4 (y especialmente en la 6 y 7), los primeros episodios son algo lentos, no pasa mucha acción y la trama no avanza, dejando todo el peso dramático para sus últimos tres o cuatro capítulos. Esto hace que, algunas veces pueda pecar de aburrida, como está ocurriendo en esta temporada, en la que se echa demasiado en falta el personaje encarnado por Rupert Friend.

‘Homeland’ es muy grande y su nivel sigue siendo muy superior a muchas de las ficciones estadounidenses. Sin embargo, por su propio bien, la serie debería acabar con un final que esté a la altura de sus dos primeras temporadas y que hagan que el espectador tenga un buen recuerdo de una serie que, sin lugar a dudas, ha dejado huella.

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