Ángel Calvo: “Habría que hacerle más caso a la periferia musical” | Nostromo Magazine
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Ángel Calvo: “Habría que hacerle más caso a la periferia musical”

por Andrés Cabello

El proyecto de Ángel Calvo y Los Trenes de Larga Distancia es sinónimo de naturalidad, donde las letras reflejan la personalidad y la situación actual de Ángel. El próximo 10 de enero y a modo de dúo, actuará en la sala Costello junto a Estrella Fugaz, en el evento organizado por Calima Comunicación.

A modo de introducción, llegas a un sitio nuevo donde nadie te conoce. ¿Cómo te definirías?

Soy un autor. Está esto del cantautor y tal y siempre digo que en EE.UU. un songwritter no tiene tan mala imagen como tiene en España. Aquí tienen la sensación de que un cantautor es un trasnochado, paliza, vino… De alguna forma yo reivindico la figura del cantautor que canta sus propias canciones con su banda e intenta no dar la paliza, que creo que más o menos lo estoy consiguiendo, ya que todavía no me ha dicho nadie: “Qué coñazo de concierto”, no sé si porque la gente es muy buena o porque lo soy yo (risas).

Recuerdas ese primer momento en el que dijiste: “yo quiero ser músico”.

Digamos que más que eso, es el momento en el que me di cuenta de que esto iba en serio e iba a ser, de alguna forma, una pieza clave en mi realización personal. Seguramente fue cuando una vez fui a tocar al piso de unos colegas que me dijeron: “Vente y te traes la guitarra” a una fiesta. Empecé a tocar la primera canción que compuse que fue ‘Podría ser peor’ y había como cinco personas en la sala que no conocía, a parte de otras tantas que sí que los conocía, cantando y tarareando la canción, tuve que parar y decir: “Qué mierda es esto” (risas). Seguí tocando, acabé el tema y resultó que a la peña le gustó.

Actualmente te encuentras sumergido en el proyecto musical con los ‘Trenes de Larga Distancia’. ¿Cómo surgió esa relación?

Nosotros teníamos una banda anterior en la que yo no era tanto el frontman, aunque componía las canciones y era el cantante principal, y en ese grupo funcionábamos muy parecido a como lo hacemos en este, pero no estábamos tan curtidos como ahora, ya que estamos, como siempre digo, en la semiprofesionalidad, ya que nos lo tomamos en serio, somos más currantes que efectivos. La banda se disolvió por un problema y, dos de los miembros, me dijeron al año cuando yo estaba tocando en solitario que si formábamos un trabajo conjunto.

En los inicios empezaste solo y ahora estás acompañado. ¿Qué es lo que más te gusta de tocar con la banda y lo que más te gusta de tocar en solitario?

A mi me gustaría poder combinar ambos formatos, porque además te da una polivalencia brutal. Tocar en solitario te da mucha libertad y te permite una conexión con el público brutal pero, lo que pasa también, es que si es un público atento que tiene ganas de escucharte es maravilloso y orgásmico. Si, por otro lado, es un público que es la primera vez que te escucha y es poco receptivo se puede convertir en una pesadilla.

En cambio, con una banda, ella te respalda y si hay cuatro músicos sincronizados haciendo ruido la gente te respeta un poco más, consigues llegar a más gente de primeras. Sí que es verdad que se pierde un poco ese feeling con el público que se consigue en acústico tú solo. También una cosa muy guay de tocar con banda son las sinergias que se producen entre compañeros, que es como una forma de relación social que te generan unas endorfinas muy grandes. Además, también te genera la certeza de que si tienes un mal día tu banda te está respaldando, es absolutamente genial.

Personalmente, ¿qué es lo que más te llena de la música?

Yo creo que lo que más me llena es que me venga una persona y me diga “oye, me mola muchísimo lo que haces, esta canción se ha convertido para mí en importante…” Esto me llena muchísimo.

¿Cómo ves la industria musical y qué cambiarías?

Esta es una pregunta que podríamos estar hablando horas con una Victoria en la mano. Siempre tengo bastante cautela cuando hablo con los medios de la industria musical, ya que tengo que convivir con ella, pero, sí que es verdad, es una industria en la que cada vez más se ha ido capitalizando y rigiendo de unas dinámicas centradas en crear un público para este producto que me interesa. Al contrario pasa en el mundo anglosajón, más en América que en Inglaterra, pero sigue habiendo una industria alternativa donde se apuesta más por una persona en la que intentar cambiar lo menos posible de ella, aunque la traten como un producto, y no la transforman a sus intereses. Si llega al público genial, y sino pues no ha llegado.

En vuestro último álbum ‘6 meses de 2018’ colaboráis con artistas de la talla de Bestia Bebé y también aparece Ana Martínez. ¿Por qué ellos y qué le aporta al LP?

Bueno, a Bestia Bebé le pedí permiso para versionarla y apareció el nombre ahí realmente un poco por error (risas). Esa canción había simbolizado a una persona en el momento que estaba componiendo el disco y creí oportuno meter la versión en el bonus track.

Ana Martínez es una amiga a la que le compuse ‘Flores Moradas’ y en la canción en acústico le pregunté si quería cantar, al final la convencí y estoy muy contento de que aparezca ya que es una canción de amistad y de cuidados que veía necesario que estuviera ella ahí.

Hoy anunciáis fecha para tocar en Costello, ¿qué nos puedes adelantar del show?

Allí tengo que ir sin banda, seguramente vaya con el guitarrista, que es un formato que ya pusimos en práctica este año teloneando a León Benavente, porque por cuestiones técnicas no podían tocar. En bastantes canciones del acústico se tocan arreglos con la guitarra eléctrica mientras yo toco la otra y me gustó mucho el formato, por lo que seguramente repitamos el formato en Madrid, además que queda muy “bonico”. 

También creo que habría que hacerle más caso a la periferia musical, ya que en este país pecamos bastante de ‘madridcentrismo’.

Por último, un disco, una película y una canción

La película te voy a decir ‘Amanece que no es poco’. Un disco digo ‘Mujeres’ de Silvio Rodríguez, quien tendría que haberse llevado el Nobel de Literatura y no Bob Dylan, y eso que me encanta Dylan. Y una canción ‘Gold Soundz’ de Pavement.

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