SMART GIRL: El relato distópico de una emancipación androide muy humana.

Hace tan solo un par de meses se presentaba en el mercado español (y francés) una nueva obra por parte del sello Evolution Comics de Panini: SMART GIRL, una serie de 6 volúmenes en formato único escrita y dibujada por el español Fernando Dagnino. Dagnino nos trae un thriller futurista distópico donde la protagonista, Yuri, un androide femenino, va a ser reemplazada por su dueño, tras lo que estre a cobrar conciencia de su identidad y situación de esclavitud, y a rebelarse contra ello.

Fernando Dagnino, autor total de esta obra, se estrena realizando el trabajo completo de un cómic tras más de 10 años trabajando para el cómic americano de superhéroes, combinando labores de ilustración, diseño gráfico y publicidad. En el mundo del cómic ha trabajado en series como Tales of the Black y Kasandra y la rebelión de los Niños para España, así como en Escuadrón Suicida, Resurrection Man o Superman para DC. Como decimos, se estrena en Smart Girl en un proyecto totalmente personal, que le ha llevado más de dos años preparar (y otros tantos de documentación), y que no ha podido ser coloreada por falta de presupuesto.

Smart Girl pertenece a ese ya género propio dentro de la ciencia ficción especulativa: ese que se desarrolla en entornos distópicos más o menos steam/cyber-punk, y se suele presentar como un thriller neonoir en la que la generación de ciborgs/robots/androides (a elegir) comienza a cobrar conciencia de su identidad y situación de esclavitud, y se rebela contra ello. La obra bebe de innumerables influencias desde la Metropolis de Frizt Laang allá por 1927 hasta la Black Mirror de nuestros días, pasando por títulos que resuenan de forma evidente en esta historia como Blade Runner; Ex Machina; 2001: Odisea en el espacio; Yo, Robot; Terminator; AI (Inteligencia Artificial) o Matrix.

Así, la trama nos presenta a Yuki, una ginoide (androide femenino) que sirve de teléfono, secretaria, guardaespaldas, amante y ordenador de su amo humano Hiro, un alto ejecutivo de IMAI Tech, que empieza a dar problemas tras dos años de fiel e intachable funcionamiento, lo que provoca que su dueño quiera reemplazarla por un nuevo modelo. Esta situación lleva a Yuri a tomar conciencia de su posición de subordinada reemplazable, y comenzar a revelarse ante ello. De esta manera, comienza la aventura de nuestra protagonista huyendo de los Smart-boys de una compañera de Hiro, y encontrando por el camino a otros androides que la ayudarán a huir y a la vez encontrarse a sí misma como ser.

La trama es interesante, aunque llega a ser confusa en ciertos momentos, ya que se acumulan muchos elementos en la narración que no pueden ser cerrados, y que a su vez se entremezclan con escenas de recuerdos en forma de flashbacks. Sin embargo, creo que una posible continuación de la saga ayudaría mucho más a facilitar el desarrollo de la historia y de la evolución de los personajes. De hecho, hay elementos que aparecen para ponernos en contexto que luego no tienen influencia directa ni indirecta en la trama, como es el ejemplo de la sociedad capitalista posthumanista en que ocurre la acción, donde las clases subalternas que viven en la miseria se han echado a la calle a protestar y organizar una revuelta.

El dibujo de Dagnino es quizá el aspecto que más resalta de la obra. Se nota su clara influencia del cómic de superhéroe americano en el arte naturalista de los personajes y el detallismo cinematográfico de las viñetas, que combina con una estructura de viñetas más cargada y próxima a las novelas gráficas europeas (francesas, belgas). La ausencia de color (blanco y negro y escala de grises) está bien trabajada, demostrando la gran habilidad del dibujante para el sombreado y la voluptuosidad, aunque creo que todos los lectores que se hayan enfrentado a esta obra han pensado en más de un momento que un buen coloreado le habría venido genial.

Lecturas políticas

Aunque el género en que se ubica la obra ha sido desarrollado ampliamente, haciendo hincapié en las relaciones sociales (habitualmente de desigualdad de clases) construidas entre la especie humana y su creación robótica, Smart Girl presenta una novedad, a mi parecer, al enfocar la alegoría de lucha clases hacia el género. Y me explico. La protagonista sigue la estela de personajes androides femeninos de Ghost in the Shell o Alita, pero en esta ocasión vemos claramente cómo el personaje trata de “deconstruirse” de su programación patriarcal de amor y sumisión hacia su amo para poder alejarse de él y sobrevivir. Esto funciona claramente como alegoría del género, en tanto que construcción social (o programada) que oprime a las mujeres hacia la necesidad de la dependencia (económica, social…) de los hombres.

Además, vemos que una función importante de estos androides es el de ser amantes (juguetes sexuales más bien) de sus amos, algo que ya hemos visto en Her o Blade Runner 2077, y que llega a afectar a la protagonista en tanto que ser sintiente al ver que es reemplazada por otra. Aunque esta función de cumplir los deseos sexuales de las élites económicas (Saló o los 120 días de Sodoma) también se haga extensivo a los Smart-boys (versión masculina de estos droides), la alegoría patriarcal es evidente.

Por otro lado, vemos claras referencias a la situación política del presente, y que no es difícil imaginar que pudieran darse en un futuro distópico, como es el caso del movimiento político que capitaliza la indignación popular antidroides, que es una especie de populista reaccionario con un discurso falsamente humanista (V de Vendetta).

Otros temas como la situación ecológica o la insurrección popular ante la situación de extrema necesidad de los más pobres son mencionados, pero no desarrollados. Esperemos que podamos saber más de este mundo y, por tanto, de Yuri en futuras secuelas de la que podría ser una saga histórica del cómic español (europeo) y mundial. ¡Larga vida a Yuri y al cyberpunk!  

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