Cuando las brujas son las otras

En 'Vardø. La isla de las mujeres', Kiran Millwood Hargrave mezcla realidad y ficción y combina lo previsible con giros inesperados en una novela de suspense que invita a la reflexión.
Vardø. La isla de las mujeres
Vardø. La isla de las mujeres

En el siglo XVII ya vivían en la provincia de Finnmark, en Noruega, los samis, un pueblo que entonces seguía ritos como «tejer el viento» y que se comunicaba con los espíritus. Entonces la zona estaba bajo el mando del rey Cristián IV, que era luterano y quería imponer la religión en todo el territorio y despojarlo de otras creencias que pudieran considerarse brujería. En 1621 hubo un juicio contra ocho mujeres por conjurar presuntamente una tormenta que, cuatro años antes, había acabado con la vida de todos los hombres de una isla.

Esta historia, basada en hechos reales, es la que narra Kiran Millwood Hargrave (Londres, 1990) en Vardø. La isla de las mujeres (Ático de los Libros, 2020, con traducción al castellano de Aitana Vega Casiano). Calificada como una de las mejores novelas del año por Sunday Times y New York Times Review of Books, Vardø comienza en la Nochebuena de 1617, en la isla que da título a la novela. Esa noche, todos los hombres en edad de trabajar estaban pescando en el mar cuando una tormenta acabó con ellos. A partir de entonces, las mujeres se encargaron de sacar adelante el pueblo y sus propias vidas. Un tiempo más tarde llegó a la isla el comisario Absalom Cornet para poner fin a la brujería y al gobierno de las mujeres. Atracó en un barco que arrastraba nubes de tormenta, vaticinando cómo iba a ser su estancia allí, y lo hizo acompañado por su mujer, Ursa, hasta hacía unas semanas soltera, pero Cornet debía ir con esposa a tomar cargo de su puesto y la eligió a ella.

KIRAN MILLWOOD HARGRAVE · El Corte Inglés

Ursa ha dejado atrás a su padre y a su hermana enferma y ahora está sola en un lugar inhóspito lleno de mujeres que muestran, en su mayoría, hostilidad hacia ella. Sin embargo, conoce a Maren, la protagonista de la novela, que aún está superando las muertes de su padre, su hermano y su prometido, ya que los tres perecieron en la tormenta. Maren no sabía ni encender fuego, pero las circunstancias la obligaron a convertirse en una mujer independiente, y ahora no tiene lazos masculinos que la aten a nada. Esto contrasta con Ursa, que se ciñe a la voluntad de su marido por imposición y no sabe hacer tareas del hogar porque ha vivido en una familia acomodada. Maren y Ursa deberán enfrentarse a la ferocidad de Cornet, que contará con ayuda de algunas mujeres piadosas capaces de señalar con el dedo a sus vecinas por fanatismo religioso.

En un lugar aislado como Vardø, en la época, se sospechaba que se celebraban actos de brujería. Hombres como Cornet y sus superiores estaban preocupados por que las mujeres tuvieran poder sobre la naturaleza y sobre ellos mismos y que siguieran ritos que ellos no entendían y que podían interpretar como una amenaza, así que decidieron acabar con ellas. Atendían a las acusaciones sin buscar pruebas y dejando la presunción de inocencia para unos siglos más tarde, deseosos de acabar bajo cualquier circunstancia con las mujeres que no demostraban una fe entusiasta a Dios. Se produjeron fricciones entre las mujeres de la isla, divididas por el rencor, las discrepancias y las rencillas por la religión. Maren no sabía si esta división entre las mujeres desaparecería tras enterrar a los hombres que perecieron en la tormenta o si se harían más agudas y evidentes. Con el paso de las páginas queda claro qué camino siguen.

La brujería no destaca en esta novela con clichés. De hecho, no se habla de ella más allá de la presencia de amuletos en casas o la celebración de ritos cuando entierran a cuatro de los hombres. No tiene gran presencia hasta que Cornet llega a la isla dispuesto a acabar con todo lo que pueda parecerse a brujería. Desde el principio se sabe quiénes son los personajes principales (Maren, Ursa) y también quiénes son los antagonistas (Cornet y vecinas como Toril).

Además de narrar la supervivencia de algunas mujeres en un entorno hostil donde Cornet y algunas secuaces señalan y acusan, Hargrave también introduce episodios de las vidas de los personajes principales. Así, nos habla sobre la relación muy afectuosa que Ursa mantenía con su hermana. La esposa de Cornet extraña esos momentos y, sobre todo al principio, mantiene la mente en el pasado, que parece haber sido mejor. Cornet, por su parte, ha tenido un pasado oscuro que Ursa descubre poco a poco, y llega a la isla con la misión evangelizadora de repartir el amor de Dios mientras quema a seres humanos.

La narración por momentos es un baile poético de descripciones donde se tratan temas como el empoderamiento de la mujer, la religión, la sororidad, el duelo, el fanatismo, la envidia, el amor, la misoginia o las relaciones humanas. El ser humano, ante las tragedias, trata de buscar explicaciones, y a veces se agarra a las razones más inverosímiles, dejándose llevar por la multitud y por lo que esta hace y cree, sin pensar ni actuar por él mismo, ya sea por miedo o cobardía. La autora mezcla realidad y ficción y combina lo previsible con giros inesperados que hacen de Vardø una novela de suspense que también invita a momentos de reflexión. Para algunas personas no importa lo que somos, sino lo que ellas creen que somos, y el veneno que corre por sus venas puede salpicarnos con tanta fuerza que nos impregne para siempre. Si no, que se lo pregunten a Maren.

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