‘El desorden que dejas’ o cómo Netflix vuelve a repetir fórmula con éxito

En 'El desorden que dejas', Netflix vuelve a repetir fórmula con éxito aunque algunos elementos empañan su conjunto.
Fotograma de 'El desorden que dejas' / FilmAffinity

Dispuesto a repetir el éxito y el boom de Élite, Carlos Montero estrenó el pasado mes de diciembre en Netflix El desorden que dejas, miniserie protagonizada por Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Tamar Novas y Arón Piper que cuenta con todos los ingredientes para enganchar al espectador y que se va volviendo más y más turbia a medida que los episodios avanzan.

Basada en la novela homónima, El desorden que dejas gira en torno a Raquel, una profesora de literatura que, con la intención de salvar su matrimonio, accede a trabajar como profesora en un instituto ubicado en el pueblo gallego de su marido. En este instituto, Raquel se verá involucrada junto a la también profesora Viruca en una espiral de amenazas, mentiras y misterios que cambiarán su vida y la de su familia.

Sección visual de El desorden que dejas (Miniserie de TV) (2020) -  Filmaffinity
Cartel ‘El desorden que dejas’ / FilmAffinity

Desde su primer episodio, El desorden que dejas demuestra que su principal propósito es convertirse en el nuevo fenómeno de Netflix. Al igual que ocurre en Élite, la miniserie de Carlos Montero peca de ser demasiado explícita, tanto en sus escenas sexuales como en aquellas con una gran cantidad de violencia. La manera en la que está construida ocasiona que las relaciones entre sus personajes sean demasiado frías y que su obsesión enfatizar en aspectos morbosos acabe lastrando su visionado.

El desorden que dejas logra que el espectador se adentre en su atmósfera gracias sus localizaciones, dotando a la ficción de tonos grises y fríos que casan muy bien con el relato. Sin embargo, falla a la hora de querer convertirse en un thriller de instituto más que no construye bien las relaciones entre sus personajes y que hace del morbo y de lo explícito su razón de ser. Dejará al espectador enganchado y se convertirá en su nuevo guilty pleasure aunque su calidad sea en bastantes ocasiones cuestionable.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Las interpretaciones de Bárbara Lennie, Inma Cuesta y Roberto Enríquez, así como la atmósfera que logra crear

Lo peor: Sus excesos y su obsesión por querer convertir su trama en otro thriller adolescente acaban empañando el producto

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