El hombre es un árbol del campo

Escrita por Zeruya Shalev, 'Dolor' trata sobre cómo todo puede cambiar en apenas un instante, pues nadie está a salvo de la tragedia.
dolor

Un versículo de la Biblia dice que el hombre es un árbol del campo, ya que ambos, el hombre y el árbol, nacen de una semilla y se ramifican. Sin embargo, el árbol no puede defenderse ni moverse, mientras que el hombre habitualmente sí. Igual que un árbol e igual que un hombre, el dolor crece y se ramifica por el cuerpo de Iris, la protagonista de Dolor (Acantilado, 2020, con traducción al castellano de Ana María Bejarano). Ella es directora de un colegio, tiene un marido y dos hijos y cree llevar una vida armónica y satisfactoria en Jerusalén. Un día, un atentado lo cambia todo, ya que en su vida aparece el dolor físico y también el del pasado, ya que el médico que le cura las secuelas fue un amor de juventud que le hizo daño.

La Bella Julieta desayuno

Esta novela de Zeruya Shalev (Israel, 1959) trata sobre cómo todo puede cambiar en apenas un instante, pues nadie está a salvo de la tragedia. También habla sobre el poder del azar, la búsqueda de culpables, la capacidad del ser humano de reconstruirse o las relaciones amorosas y los lazos románticos que establecemos y cortamos. El dolor del atentado no solo tuvo consecuencias físicas en Iris, sino también en su futuro laboral y familiar. Se trata de un suceso que permanecerá siempre con ella porque el dolor se lo recordará. Por eso toma pastillas, porque «si desaparece el dolor desaparecerá también el recuerdo».

Uno de los temas centrales de la novela es el perdón y su comprensión tanto en el otro como en uno mismo. Iris piensa que es más fácil renunciar a alguien que seguir siéndole fiel, pero esto se oculta. El dolor actúa en ella como un mecanismo de defensa, como un detector de humo que sigue pitando aun cuando el fuego se ha apagado. Debe decidir entre olvidar el pasado, si es que esto se consigue, o ir a su encuentro, ya que se pregunta si cuando nos alejamos de algo y luego regresamos lo vemos carente de sentido o si es la sensación de pertenencia lo que nos lleva a implicarnos en las cosas. Tras una vida de orfandad y abandono, Iris tiene la oportunidad de renacer.

Esta novela también es una crítica a la monotonía familiar, a las mujeres que se desviven por unos maridos que, según la protagonista, con el tiempo se volverán quejicas o bien las abandonarán por una mujer más joven. Al mismo tiempo, defiende un diálogo abierto sobre «la falta de expectativas del esfuerzo femenino que redunda, en realidad, en la falta de expectativas del esfuerzo de la humanidad». En cuanto al atentado que casi le cuesta la vida, la protagonista se pregunta: «¿Será por ti por quien morimos, lengua hebrea? ¿Estaremos enterrando a nuestros padres jóvenes y a nuestros muchachos que acaban de hacerse adultos solo para que sus nombres sean escritos en hebreo…?». Iris afirma que se han acostumbrado a entender que no tienen vida en otro lugar, solo en esa tierra hebrea.

Dolor es también una novela sobre las segundas oportunidades y plantea dilemas interesantes y espinosos, sobre todo en el seno de una familia judía donde la religión no es estricta pero es, al fin y al cabo. Iris sufre una fiebre que no es solo real en su organismo, sino también simbólica en la moralidad, y que está provocada por el anhelo de volver a desear. Por otro lado, esta historia invita a una profunda reflexión en torno a las relaciones matrimoniales y cómo, aunque saquemos la basura de nuestras casas todos los días, nos duchemos y nos perfumemos, queda una capa de suciedad bajo nuestra piel. Al final, se acumula una cantidad ingente de mugre que, tras muchos años de convivencia de pareja, termina saliendo a la superficie.

En esta historia, un suceso cambia el rumbo de la vida de la protagonista, quien aprovecha para plantear cuestiones en relación a la sociedad actual, las relaciones de pareja o la fidelidad. Se trata de una obra que va de menos a más, no solo en cuanto a acción, que no es lo relevante, y al final el lector queda con una buena sensación antes de cerrar el libro. Como piensa la protagonista: «Lo que parece que es la vida más allá de la realidad no es otra cosa que esclavitud». Los sueños y las pesadillas se heredan, como las enfermedades genéticas, y el mundo está lleno de milagros y desgracias, como dice otro de los personajes. Al final, la vida consiste en un conjunto de despedidas.

Compártelo

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Novedades semanales.

+ Artículos relacionados