Fue terminar la película y la sala 9 del Yelmo Cines Vialia se inundó de aplausos. A riesgo de los pequeños spoilers que te encontrarás en adelante, las dos horas de duración de Torrente, Presidente son bestiales, a pesar de que el ecosistema donde vemos a nuestro héroe no es el mismo que el habitual.

En la sexta entrega del casposo policía que a Santiago Segura le dio por perpetrar en el año 1998, el personaje es más “blando” que en las anteriores entregas. Esto es porque aquí se centra en la política, que tan repetida está hoy en día. Mientras Torrente está en el bar, dando su opinión sobre algunos temas, dos señores que se encuentran allí se interesan por él, ya que la gente le admira cuando escucha lo que dice…
Estos dos hombres pertenecen a “NOX”, un partido político de extrema derecha que está en plena campaña electoral, junto a otros como “PSAO”, “Pudimos” o “Restar”. Entonces, proponen a Torrente formar parte de sus filas. Así que ahí vemos a nuestro entrañable personaje usando la oratoria más basta que se puede escuchar, mientras sus oyentes se muestran encantados. Todo ello con un buen plato de jamón y unas copas de vino entre tanto.
Torrente, Presidente puede seguir la misma fórmula de películas como Indiana Jones y el Dial del Destino, Creed II o Superdetective en Hollywood: Axel F. En todas ellas te llevas más de una sorpresa, al reencontrarte con viejos (o no tan viejos) conocidos. Cosa aparte los cameos habituales de personajes famosos que convierten a esta película en una gran sucesión de gags donde, aunque el argumento no sea muy complejo, la presencia de todos ellos constituye una especie de orquesta que lleva el hilo a la perfección. Con este afán de querer meter hasta al apuntador, puede que te satures un poco, pero lo bueno es que no te aburres nunca.
Por otro lado, siempre es agradable reencontrarte con esa gente ya tan querida, con la que sabes que vas a estar a gusto durante esas dos horitas. No me esperaba volver a ver a Gabino Diego junto a nuestro protagonista. Mi hermano, mucho menos. Sí me esperaba que la cabecera de la película no iba a ser como acostumbramos, ya que esta película carece de la acción de las anteriores. Este chaval echó de menos esto, al igual que la típica persecución… ¡Y algunas cosas más! Pero todo llega en su momento. Y, hablando de reencuentros, el retorno de Esther Cañadas es una de las muchas cosas que hacen que valga la pena ver esta entrega.
Junto a esta peculiar fórmula de Santiago Segura en cada entrega, para esta ha destacado la nula publicidad. Hay que recordar que las únicas pistas que teníamos de Torrente, Presidente no eran oficiales, sino filtraciones. Ir a ver una película a ciegas es bastante interesante. Yo viví algo parecido en 2013, cuando fui a un pase sorpresa que acabó siendo Al encuentro de Mr. Banks. Esta vez sabíamos el título que queríamos ver, pero nada de lo que nos íbamos a encontrar.
Puesto que es una parodia del panorama político actual en España, los medios informativos se acoplan en sus respectivas trincheras ideológicas y empiezan a criticar al director o incluso a la gente y, por supuesto, a los partidos parodiados. Yo veo más interesante lo divertida que es la aventura en la que Segura nos sumerge, si bien es cierto que representa el hartazgo del ciudadano de a pie de calle actual. Y es que cualquier persona como Torrente, de su mismo nivel, podría aspirar a ser presidente, ya que nos representaría más y mejor que muchos de los que están ahora.
Como dato curioso, durante el confinamiento del 2020, este hombre planteó en X (entonces aún Twitter) que los políticos se pusieran de acuerdo, en lugar de dividirse más, a lo que algunos periodistas se le echaron encima e incluso insinuaron que no tiene ni idea de lo que ocurre. Quizás seguir en esta línea de coyuntura es lo que va a destruir esta sociedad que lo está pasando fatal y que necesita algunas dosis de humor como la que Torrente Presidente nos ofrece, para salir bien del paso.
Que, por cierto, respecto a las edades, había un mogollón de chavalotes jóvenes listos para ver la película. Chavalotes que aún no habían nacido cuando en la gran pantalla aparecieron Javier Cámara o incluso el propio Gabino Diego junto a Segura. Torrente envejece; han pasado casi 30 años, que son tres décadas, ¿eh? Pero sigue causando expectación como si nada. Si no, en su primer fin de semana, ¿cómo es que está a punto de superar los cinco millones de euros recaudados en taquilla? De momento, tras los más de dos millones en su primer día, lo coronan un éxito total.
Siguiendo con las sorpresas, verás personajes mediáticos que darán mucho juego a la película, al igual que algunos comentarios que tienen lugar en momentos dramáticos y eso se agradece un montón. Y el atrevimiento del director para haber hecho determinados guiones creo que también es necesario, en medio de una época en la que muchos comentarios se miran con malos ojos…
Si estás al loro, notarás indicios en Torrente Presidente que te pueden decir lo que va a ocurrir. Esto me recuerda a Sin tiempo para morir, la última película de Daniel Craig como 007. La música juega un papel importante, como ocurre en la otra cinta, que estaba relacionada con Al servicio de Su Majestad.

Ni que decir tiene que no tengas prisa por marcharte de la sala. A Santiago Segura no le gusta, de hecho, que la gente se vaya en los créditos. Lo comentaba en el DVD de El brazo tonto de la ley y por eso al final aparece de nuevo la ambulancia aquella en un último plano. También hay una sorpresa tras los créditos de Torrente 5. Esto ya lo comenté yo cuando hice la reseña de cada película por aquí hace unos años. Pues esta vez también puede ocurrir algo interesante.
Si tengo que destacar lo bueno de Torrente Presidente, es lo divertida que es, donde cada uno de sus cameos y personajes contribuyen a ello, y las sorpresas que te llevas al no saber nada de nada de lo que va a ocurrir aquí.
¿Lo peor? Puede ser que aquí Torrente sea más “blando”, y por eso no hay mucha acción. Pero, si lo pensamos bien, quizás debamos aprender a separar a Torrente, como personaje en sí, de cualquier ambiente en el que se pueda ver envuelto. Otras pegas que veo son que el final sea un poco así de brusco y tener que escuchar, por unos segundos, reggaetón, que, como el propio protagonista, es puramente comercial. Ni te imaginas quién es el autor del ruido ese en cuestión…
Torrente Presidente puede ocupar el puesto tres de las seis películas, de mejor a peor. El orden sería: 1. Torrente 2: Misión en Marbella; 2. Torrente, el brazo tonto de la ley; 3. Torrente Presidente; 4. Torrente 4: Lethal Crisis; 5. Torrente 5: Operación Eurovegas y 6. Torrente 3: El Protector. A ver qué orden le das tú, chavalote.


