Una noche de Halloween, Rynn celebra su trece cumpleaños sola en casa, que está apartada del resto de viviendas en las afueras del pueblo. Ha aprendido a vivir sola y a sobrevivir ante los peligros y la hostilidad del mundo exterior. Entonces, esa noche, alguien toca a su puerta y debe enfrentarse a una serie de amenazas con las que no contaba. Rynn es la protagonista de La chica que vive al final del camino (Impedimenta, 2023, con traducción al castellano de Jon Bilbao), una novela gótica de Laird Koenig (1927-2023) que se publicó originalmente en 1973 y se ha llevado al cine.

Rynn siempre parece estar sola, aunque dice vivir con su padre. Entonces, la gente del pueblo empieza a preguntarse dónde está él y quién es en realidad esa niña. Entre esa gente están la señora Hallet, su casera, una xenófoba que es directora del consejo escolar y le pregunta por qué no va al colegio; Frank Hallet, su hijo, que es un pervertido, o el agente de policía Miglioriti, que lanza sus sospechas sobre ella pero que es, a su vez, el único apoyo con el que puede contar. Hasta que aparece Mario, un chico de dieciséis años tullido que hace trucos de magia y que se convierte en su aliado para rebelarse contra el mundo exterior y sus imposiciones.
Rynn es una protagonista inconformista que quiere vivir y no fingir que vive o sobrevive, como hace el resto del mundo. A través de esta historia inquietante, tensa y misteriosa, se nos presenta a un personaje nada infantil, sino muy maduro e inteligente. Rynn se siente alejada de otras chicas de su edad y más cercana a una mujer que vivió hace noventa años, en el momento de la historia, como fue Emily Dickinson, quien al igual que ella «escuchaba a escondidas el mundo». Aislada en su casa, toma responsabilidades que no le corresponden por su edad y por eso hay quien la mira con extrañeza.
La chica que vive al final del camino es una novela que habla sobre la soledad y las carencias que padece la protagonista, ya que tras su apariencia robusta y fuerte se esconde una niña rota. De hecho, cuando ve a otros jóvenes «disfrutar» la vida, dice que se siente «afligida y horriblemente sola». Si estos jóvenes necesitaran a alguien, lo tendrían, mientras que ella no. No encuentra su lugar en el mundo y, para más inri, es una inglesa en Estados Unidos, donde es mal vista por la señora Hallet. Mario es todo lo contrario: mientras ella está sola, él vive con sus padres y sus doce hermanos, aunque, como dice Rynn, «nunca [estás] menos solo que en la absoluta soledad».
Rynn no quiere parecerse a nadie y tampoco quiere que nadie se parezca a ella, y reconoce que intenta ser valiente, pero que a veces todo le da miedo. Odia que otros le digan cómo vivir o cómo actuar. Es independiente y atípica para su edad, por eso no encaja. Asimismo, hace una crítica a aquellas personas que siguen las reglas sin detenerse a pensar, a ser diferentes, creativos u originales, porque «les asusta salir de sus cuatro paredes y hacer algo con su vida». En definitiva, es una novela escrita con gran inteligencia y sencillez, generando mucha intriga al lector todo el tiempo. El personaje de Rynn se cuela en el corazón del lector, y al final no he podido más que aplaudir el conjunto de esta historia tan bien construida y que deja satisfecho.


