El pasado domingo 7 de septiembre, en el marco del Selvatic Málaga Fest, Luis Zahera regresó al escenario con su monólogo Chungo, una propuesta cargada de humor sin filtros. En torno a las 22:00 h, el público malagueño respondió con entusiasmo, sumándose al viaje por las “cosas chungas” de su vida con una sonrisa cómplice.
El actor gallego abrió la noche con una vertiginosa descarga cómica: Chungo no es un simple monólogo, sino una lluvia de observaciones ácidas, recuerdos personales y autocrítica feroz, todo con ese punto canalla que caracteriza a Zahera. Durante noventa minutos, el intérprete ridiculizó —con ternura y mordacidad— tanto sus situaciones cotidianas como su propia figura pública, generando un diálogo directo, casi íntimo, con el público.

La puesta en escena fue sencilla, lo justo para resaltar su presencia imponente. Zahera desplegó su talento interpretativo con sutileza; cada pausa y cada cambio tonal dejaban entrever un artista en total control de su registro, registrando desde la anécdota más mundana hasta el punchline más afilado. Su capacidad para entrelazar confidencias privadas con guiños culturales fue clave para mantener la conexión con la audiencia.
La complicidad fue clave: risas espontáneas, miradas cómplices y ese aplauso liberador que solo surge cuando el humor golpea con precisión. El espectáculo ofreció una vía de escape colectiva, una celebración de la imperfección y lo cotidiano, todo visto desde la mirada de un Zahera desenvuelto y entregado.
En definitiva, con este show, Zahera logró no solo inaugurar con fuerza el ciclo cómico del Selvatic Fest, sino también convertir aquella noche en una experiencia compartida de humor inteligente. Chungo mostró que la risa puede ser un puente entre lo personal y lo universal, y que cuando un monologuista conecta por completo, el escenario se convierte en un confesionario colectivo.


