Escrito por Miguel Rodríguez Rodríguez
Dar la vuelta a un clásico como Blade Runner es bastante complicado. Esta continuación tiene buen guion, unos guiños a la anterior película y muchos homenajes a largometrajes y cómics de ciencia ficción, efectos que son una gozada y, como siempre, las dudas existencialistas de jugar a ser dioses.
Sin embargo, algo falla esta vez. Quizá sea la lentitud de algunas escenas, los diálogos y un protagonista (Ryan Gosling) que le falta la emotividad que tenia Harrison Ford, quien es la clave para que esta segunda parte funcione. La sombra de la primera Blade Runner es muy larga, siendo un icono de modernidad y clásico que abrió tendencia en la ciencia-ficción.
Foto: ecartelera.com
Pese a que tiene defectos, una segunda visión de la película nos vendría bien y la recomiendo a todo el mundo por su mensaje perturbador de hasta dónde podemos llegar sin un código ético a la hora de manipular todos los efectos de la genética humana.