El cine francés elevado a la máxima calidad. Esto es lo que consigue hacer François Ozon con cada una de sus creaciones. Después de la maravillosa Frantz y de la menos impecable El amante doble, ofrece Gracias a Dios, un drama basado en hechos reales en el que se vuelve a tratar el tema de la religión y los abusos sexuales desde una perspectiva diferente.
La cinta sigue la historia de Alexandre, quien ahora está casado y con hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote que abusó de él cuando era un boy scout sigue trabajando con niños. Por ello, decide ponerle solución uniéndose a otras dos víctimas del sacerdote. Sin embargo, las consecuencias de sus actos no dejarán a nadie indemnes.
Ozon ofrece un punto de vista muy original y que logra atrapar a pesar de la extensa duración de su metraje. Da distintas versiones sobre el trauma, el dolor y la lucha, tratando de forma muy completa el problema del abuso a menores dentro de la iglesia católica.
Gracias a Dios es tan emocionante debido a que es muy ambiciosa y cuenta con gran actualidad, además de porque presenta unos sentimientos confusos e imprecisos en sus personajes. Una especie de versión francesa de Spotlight pero más redonda, con mucha tensión y, sobre todo, con mucho respecto a las víctimas.
Valoración: 4/5
Lo mejor: Su forma objetiva y atenta de narrar los hechos
Lo peor: Sus 137 minutos pueden hacerse agotadores


