El malaguismo y sus trece ascensos

Málaga, flor de la Costa del Sol. Caracterizada por ser una ciudad histórica que irradia alegría. Donde los espetos, el buen clima y el olor al salitre, son el día a día de los habitantes y turistas que transcurren por sus calles. Ciudad donde la pasión al fútbol austero y de barrio se inculca, incluso, hasta antes de nacer.

La Rosaleda, el estadio de la ciudad que está situado en la paralela al río, en la avenida de Martiricos junto a la Palma-Palmilla, ha sido testigo de múltiples hazañas logradas por el equipo malagueño. Podríamos hablar de aquel mítico 5-1 que le endosó al Barcelona de Rijkaard el 3 de diciembre de 2003, con cuatro tantos de Salva Ballesta, uno de Canabal y un autogol de Fernando Sanz . También podríamos recordar aquella ida de cuartos de final contra el Borussia de Dortmund el 3 de abril de 2013, donde el equipo liderado por Cazorla, Joaquín e Isco supieron contener con 0-0 al adversario.

Sin embargo, lo más importante y lo que más ilusión le hace al malaguismo de cuna, a pesar del sufrimiento que éste conlleva, es el ascenso a la categoría reina del fútbol nacional, la Primera División.

Malaka Hinchas / Fotografía vía Malaka Hinchas

Los boquerones, apodados así por el abundante pescaíto típico de la costa malagueña, son los reyes en culminar los ascensos de la categoría de plata hacia la de oro. 1949, 1952, 1954, 1962, 1965, 1967, 1970, 1976, 1979, 1982, 1988, 1999, 2008. En total cuenta con trece subidas, ya sea bajo el nombre de Club Deportivo Málaga o como Málaga Club de Fútbol y, no es para menos, que tenga ganado el apodo del ‘Ascensor’. Detrás, le siguen el Deportivo, el Murcia y el Celta, con once subidas.

Entre todos esos años, hay una a destacar que está grabada entre los seguidores del equipo: 2008. Un caluroso domingo 15 de junio, tal y como apunta la web oficial de club, se vivió un momento único. El málaga, formado por aquel entonces por el entrenador Juan Ramón Muñiz, su segundo Ricardo Rodríguez, el preparador físico Enrique Ruiz, el entrenador de porteros Paco Ruiz, el médico Juan Carlos Pérez Frías, como masajista el mítico Marcelino Torrontegui, los fisioterapeutas Fernando Lacomba y Luis Barbado, el readaptador físico Rafa Mondragón, el delegado de campo Víctor Varela y los utilleros Miguel Zambrana y Juan Carlos Salcedo, más conocidos como los ‘Pichitas’.

Y, por otro lado, los porteros Arnau y Goitia. Los defensas Jesús Gámez, Weligton, Silva, Rossato, Valcarce, Hélder Rosario, Jesule y Raúl Gaitán. Los centrocampistas Erice, Antonio Hidago, Stosic, Calleja, Carpintero, Eliseu, Paulo Jorge, Cheli, Sandro, Apoño, Gerardo y Peláez. Y, los delanteros, Iván Rosado, la estrella Salva Ballesta, Peragón y Baha.

Una plantilla compuesta y criada en el fútbol de barrio consiguió un ascenso basado en el trabajado, con un vestuario humilde y con una afición fiel volcada toda la temporada con un equipo que, quizás, no sería el mejor técnicamente ni el que más presupuesto tenía, pero si era el que más ambición y corazón le ponía.

Los jugadores del Málaga celebran el gol del ascenso / Fotografía vía El Desmarque

“El camino no fue fácil a nivel deportivo, especialmente en una reñida segunda vuelta que terminó por decidirse de forma agónica en la última jornada. El ‘doblete’ de Hidalgo frente a su ex equipo, el CD Tenerife, consumaba el ascenso en La Rosaleda de un Málaga que sumó 72 puntos y finalizó como segundo el campeonato, sólo por detrás del Numancia” Recoge la crónica del partido de aquel día en el que el Málaga C.F. consiguió el tan esperado deseo de llegar a la máxima categoría.

Antonio Hidalgo Morilla, fue el héroe del club malacitano. El jugador, nacido en Granollers, una pequeña ciudad de la comarca del Vallés Oriental, situada a 35 kilómetros de la capital barcelonesa, tenía claro desde pequeño que su pasión era el fútbol. Empezó a entender el balompié formándose en las categorías inferiores del F.C. Barcelona en el año 98, para dar el salto, dos años más tarde, al C.D Tenerife, club del que llegó al Málaga.

El Papel de Hidalgo en el equipo sureño no fue fácil, ya que en la plantilla estaba Sandro, jugador que tenía encandilada a la afición por su forma de entender el fútbol. El tinerfeño estaba haciendo una temporada sobresaliente y era querido por todos, sin embargo, Antonio sorprendió a la afición fusilando 14 goles esa temporada, consiguiendo así su récord histórico siendo el máximo goleador de la plantilla. Pero esto no fue todo, también dio el ascenso a primera del Málaga gracias a un doblete en casa.

El catalán sabe lo que es sentir los colores y la tradición a un juego donde gana el que mejor lo entiende, pero no imaginaría que en Málaga lo vieran así, tal y como comentó hace unos días en una entrevista a Diario Sur: “Yo sabía que cariño hay, pero la verdad es que se me ponen los pelos de punta cada vez que pienso lo que he vivido cuando he estado por allí”.

Antonio Hidalgo celebrando un gol / Fotografía vía Archivo Marca

El fútbol en Málaga está a otro nivel, y es que la pasión con la que se vive este deporte en la ciudad es envidiable. Da igual si está en primera, en segunda o en tercera, que la comunión equipo-afición siempre será de primer nivel.

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