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Beatriz Bajo, “La Hormiguita Atómica” del Alhaurín de la Torre

por Martín Velarde Falcón

El deporte, el arte y la cultura; la cultura artística del deporte; el arte del deporte. Tres formas de ver a las disciplinas deportivas en el ámbito cultural. En todas ellas, un denominador común, los artistas. Bea Bajo es base en Asisa Alhaurín de la Torre

“Esto no es ninguna broma, es un trabajo; cuesta mucho vivir de ello”, dice Beatriz Bajo (Córdoba, 1996), jugadora del Asisa Alhaurín de la Torre (Liga 2 femenina), cuando ‘Nostromo Magazine’ le pregunta por el momento actual de los equipos femeninos de baloncesto.

En agosto de 2018, el club malagueño hizo oficial la llegada de la jugadora, por la que media primera división suspiraba. Lo mismo ha ocurrido este verano.

Sin lugar a dudas, Beatriz fue la jugadora revelación del equipo a lo largo del curso 2018/2019. Se echó el equipo a la espalda y demostró poseer una capacidad creativa fiel a lo que el equipo necesitaba: una líder.

La pasada temporada no recibió compensación económica alguna por jugar al baloncesto. Su coraje en la pista, su capacidad para la conciliación dentro del vestuario y su carácter han llevado a la dirección del club a pensar en ella como la base del nuevo proyecto.

Ingeniera de profesión, trabaja desde las ocho de la mañana hasta la media tarde, acudiendo con frecuencia a reuniones laborales en Córdoba y Sevilla. Eso sí, nunca se pierde un entrenamiento. Lo único que la playmaker cordobesa pidió fue mantener en su camiseta el dorsal ‘5’ de Rudy Fernández, su ídolo. Dicho y hecho.

Bea, es todo un placer. Felicidades por lo conseguido hasta hoy, en primer lugar; estás cumpliendo un sueño, en segundo, ¿no?

Efectivamente. Estoy viviendo un sueño. Jugar al baloncesto, aunque todavía no sea en primera división, es ya haber conseguido casi lo imposible. Nunca hubiera imaginado llegar a donde estoy hoy. Por tanto, cada día que me pongo esta camiseta es un regalo. Lo tenía en mente desde pequeña. Creía que con mi edad llegar a segunda división ya era imposible.

En cuanto recibí la llamada de Asisa Alhaurín de la Torre no hice ninguna pregunta, sino la maleta.

Suele ser al final, pero tenemos la costumbre de preguntar a todas las personas que entrevistamos por la suerte. Creo que es un factor diferencial, ¿no?

Y va de la mano con el trabajo. Hay que ser consciente de las limitaciones personales de cada una. Sé que, en mi caso, el talento no es algo innato. He trabajado muchísimo para ganar una confianza personal sobre la pista y una visión de juego que, quizá, muchas jugadoras, pueden tener desde siempre.

Algo de talento tiene que existir.

A ver, algo sí, pero poco, de verdad. Creo importante que esto se sepa. No soy, ni mucho menos, una jugadora muy talentosa. Es una cuestión de entrenamiento y regularidad, además de una mentalidad constante de seguir en el camino propuesto. Suena fácil, pero no lo es, claro. Creo que tengo mucha garra. Me gusta expresarlo así. Si hay un balón dividido yo voy de cabeza. No me importa si juego frente a jugadoras más experimentadas o contra equipos técnicamente favoritos.

Si nos remontáramos al momento en el que decidiste que el baloncesto iba a ser una profesión y no un hobbie, decisión que supongo en algún momento tuviste que tomar, ¿qué factores se dieron para optar por un deporte que está poco valorado económicamente?

Que es mi pasión, sobre todo. Si bien es cierto que tengo la oportunidad de seguir con mi trabajo, aspecto que sería muy complicado mantener si, por ejemplo, me marchara a algún equipo del norte de España. Estoy muy agusto en Alhaurín de la Torre. Sé que el cuerpo técnico y el equipo tiene mucha confianza depositada en mí y eso me motiva muchísimo a seguir dándolo todo cada día. Si a eso le sumamos que puedo compaginarlo con mi trabajo, el resultado es, sin duda, un momento de felicidad absoluto.

¿Quiénes han apoyado tu camino desde el primer día?

Sobre todo, mis padres. He contado siempre con su apoyo y les estoy muy agradecida. Podrían haberme aconsejado perfectamente que no me complicara la vida marchándome de casa, pero sabían de sobra que era lo que quería. De hecho, me aconsejaron que disfrutara al máximo de la experiencia, pensando siempre en presente.

Puede que Bea Bajo “no tenga talento”, pero desde luego es una “loca” del baloncesto.

Desde luego. Sino, toda esta conversación no la estaríamos teniendo. En mi familia, todo el mundo ha jugado siempre al baloncesto. Siempre he sido muy deportista. Cuando era pequeña, pedí entrar en el equipo de fútbol. “Mmmmmm, mejor otro deporte”, me dijo mi familia entonces. Pedí el de balonmano entonces. “Tampoco”, me contestaron. Cuando pregunté por el de baloncesto, el “sí” de mi madre fue rotundo. En Andalucía he practicado otros deportes, pero ninguno me ha gustado tanto como el basket.

Los equipos femeninos en el deporte estaban ahí, pero parecía que nadie quería hacerles caso, por desgracia. El siguiente paso es normalizar esta situación.

En España tenemos una selección nacional muy buena. Eso sirve de escaparate. Podemos competir de sobra contra otros países. Creo que el siguiente paso es ilusionar a las niñas y niños desde pequeños, promocionando el deporte y sus diferentes competiciones, ya sea a través de las redes sociales o vía eventos que favorezcan la práctica del deporte.

Por supuesto juegan un papel importantísimo los padres y madres de los niños y niñas que se interesan por el deporte, sea cual sea la disciplina.

«Es que el fútbol y el baloncesto (entre otros) son deportes de chicos». Qué tópico más falso y horroroso.

Por supuesto que lo es. Aunque, sinceramente, me da igual que se siga diciendo por parte de algunas personas. Desde pequeña vi que me desenvolvía bien jugando al baloncesto. Jugaba con chicos. Hubo un entrenador que estuvo peleando con la Federación para que jugara en el equipo que entrenaba (masculino). Me sorprendió. Lo que pasó fue que, finalmente, un equipo femenino me fichó antes, pero me hubiera dado completamente igual jugar con y contra chicos.

Has mencionado antes las redes sociales. Vivimos en una era digital muy desarrollada. Las redes son una magnífica herramienta para promocionar cualquier cosa, pero tienen un lado oscuro…

Conozco gente que no sabe utilizar las redes e incluso las usa para hacer daño. Está feo. Es increíble el poder que tienen, positiva y negativamente. También es triste medir el talento por el número de seguidores que tiene un perfil. Se pueden comprar, ¿no? Pf. Es una estupidez y no tiene ningún sentido. Hasta me enfada esto (risas).

Sueña a lo grande, Bea. ¿Qué objetivos se te pasan por la cabeza?

Me gustaría jugar en la máxima categoría, por supuesto. Es complicado, sí; ¿imposible?, tampoco. Lucharé día a día hasta cumplirlo, pero siempre con los pies en el suelo, disfrutando de cada entrenamiento y partiéndome el alma por el equipo. Me siento importante.

¿Qué tiene que reivindicar Bea Bajo?

Bea Bajo reivindica que cada persona, por muy lejos que lo vea, si quiere algo, debe luchar por ello. Sea en el ámbito que sea. Suena a tópico, pero todo trabajo tiene recompensa.

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