Quizás tú seas muy joven para entenderlo. Pero, hasta hace veinte años, el veranito se llevaba de otra forma gracias a la tele. Cuando terminaba el cole, los canales nos llevaban a platós al aire libre, a programas divertidos, o a galas. Estas últimas podían convertir hasta la casa de tu abuela en una velada muy especial.
En verano, la tele se iba también de vacaciones hasta septiembre, ya que muchos iban a estar fuera de casa o poco enganchados hasta la “vuelta al cole”. El frío y la lluvia del otoño, que invitan a quedarse en casita (ahora ocurre un poco más tarde con el cambio climático), y todo lo que la rutina conlleva propiciaba que se anunciara a bombo y platillo el regreso de aquellos ansiados programas y series, con galas de presentación de temporada incluidas. Pero, hasta entonces, tocaba hacer un paréntesis.
Imagínate el plan un día de verano cualquiera: por la mañana lo podías pasar pipa viendo en un parque acuático a dos equipos de chavales competir por premios chulos mientras encestaban pelotas, acumulaban objetos, o mientras se tiraban de enormes toboganes. Aquello se veía en los míticos «Club Megatrix», de Antena 3; «Club Disney», de Telecinco o, en el caso de Andalucía, por ejemplo, en «La Banda», de Canal Sur. Así daba gusto empezar el día, en una época en la que los niños tenían cabida en la tele, al contrario que ahora.

Por la tarde, dependía: podías disfrutar de algún concurso o de repeticiones de series (estábamos en verano y cualquier cosa se podía poner). Pero también podías ver algún espacio de humor o de vídeos caseros (como era el caso de “3, 2, 1… ¡Vídeo!”, que emitían en Canal Sur) en los que el ganador se podía llevar un premio en metálico. Y a la noche venía lo mejor, claro estaba…

A la hora de la cena, el programa estrella, evidentemente, era el “Grand Prix del Verano», que este año vuelve. Pero también daban la chispa las galas que se emitían con frecuencia, daba igual el motivo. Recuerdo que una noche en un apartamento que teníamos vi la gala que La 1 emitió para inaugurar el Parque Warner de Madrid. Aquello fue por el 2002 y la cantidad de artistas y Ramontxu promocionando el lugar no tenía desperdicio, mientras ponían vistas on-board de atracciones como la de la antigua montaña rusa «Wild Wild West» (actual «Coaster Express»).


También es digno de mencionar otro fantástico programa de variedades de principios de los 90 que el fallecido realizador de TVE Hugo Stuven dirigió: “Caliente”. Aquí veíamos actuaciones de música muy chulas, en especial del género latino (porque la música latina no es solo reggaetón, aunque hoy parezca que solo existe eso) y entrevistas a famosos. Todo ello en un parque acuático de Madrid, con una escenografía muy lograda. Había también unas divertidas escenas en un improvisado 3-D que, para poder disfrutarlas, tenías que conseguir unas gafas en el kiosco. El ambiente nocturno de chill, rodeado de agua, al ritmo de buenos temas hace pensar que este espacio debería actualizarse a día de hoy.

Aparte del “programa del abuelo y del niño” y de aquellas galas, podías echar el rato con alguna peli. Y también había series que marcaban las mañanas. Muchas eran telenovelas ¿Recuerdas “De pocas, pocas pulgas”? Era un culebrón pensado para niños, que Canal Sur emitió algunos veranos en ese horario. Yo también recuerdo “Nano”, otra serie argentina que emitía La 1 en la que su protagonista homónimo trabajaba en un delfinario durante el día y que por las noches se dedicaba a robar y que vivía en una lujosa mansión. Allí se sucedían aventuras entre todos los que vivían, como era Camila, una muchacha que se quedó muda tras ver cómo mataron a sus padres cuando era pequeña. Buscando sobre esta serie, resulta que es del año 94. ¡Y aquí la vimos en el 2002! ¡Cómo disfrutábamos en aquel entonces con cualquier cosa, daba igual de qué año fuera!
Y, ¿qué hay de los anuncios? Muchas de sus canciones eran además, el éxito del verano, como las de los spots del 2003 del sorteo extraordinario de verano de la O.N.C.E… ¡No me vas a decir que no te acuerdas de las tapitas! En este punto, siempre se hacía viral la del anuncio de refresco de cola, como fue el caso del “Del pita del” bolywoodiano en 2004. Y, como ya he dicho, el mogollón de galas eran el escaparate ideal para que pasasen otros temas del momento. Por otro lado, los demás spots de otras bebidas vestían la tele de feria (aquí en Málaga eso podía esperar, porque nuestra feria es a finales de agosto y entonces poco faltaba para que terminase lo bueno).

Hoy en día, todo es muy diferente. La tele sigue ahí porque cerrarla es muy descabellado (al menos, de momento). Pero poco se hace para que lo pasen bien aquellos que se van al pueblo o que han de pasar el verano en casa. Por eso, la única sensación veraniega en la tele es la que transmiten en directo en el Telediario desde las playas para hablar de la subida de las temperaturas, o cosas así. Pero que en verano hace calor ya lo sabemos todos y no hace falta recordarlo…
Sí es verdad que se han emitido algunos programas extranjeros tipo “Vídeos, vídeos”, como era el divertido “Ciencia para aficionados”, en el que, además de reírnos con algunas caídas absurdas, Richard Hammond (el de “Top Gear”) nos explicaba fenómenos científicos que ocurrían en esas situaciones. También se han hecho programas como “Wipe Out”, o, ya hechos aquí, “Me resbala”, que Telecinco ha rescatado para este verano. Pero, por lo general, de un tiempo a esta parte, si quieres divertirte en verano en casa, has de montártelo a tu manera. Por suerte, este verano, el «Grand Prix» rescatará esa esencia que ha faltado en la tele durante casi veinte años desde su ausencia. Así no se nos olvidará que estos contenidos se agradecen durante las vacaciones para echar un rato agradable en el salón.


