Silvia Venegas: "Me preocupaba saber qué había ocurrido con esos menores refugiados" | Nostromo Magazine
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Silvia Venegas: «Me preocupaba saber qué había ocurrido con esos menores refugiados»

por Jorge Caracuel Suero

Nacida en 1982 en Santa Marta, Silvia Venegas es la directora del cortometraje Nuestra vida como niños refugiados en Europa, que está nominado como Mejor Cortometraje Documental a los Premios Goya, que se entregarán el próximo 25 de enero en Málaga. Este cortometraje es un testimonio valiente que alza la voz de niñas y niños que han buscado refugio en Europa. El corto está lleno de contrastes, ya que se filmo en Grecia, el principal país de entrada de refugiados, y Suecia, el país de ensueño por la mayoría de menores. Hemos tenido el placer de entrevistar a Venegas, quien puede conseguir en pocas semanas su primer Goya como directora.

¿Cómo surgió Nuestra vida como refugiados en Europa?

La idea para realizar Nuestra vida como niños refugiados en Europa surgió después de conocer a menores refugiados que habían llegados solos a Malmö (Suecia) desde países tan lejanos como Siria, Afganistán, Iraq o Colombia. Los conocí gracias a un festival donde estuve con mi anterior documental, «Boxing for Freedom». Después, me impactó mucho la noticia en la que la Europol cifraba en más de 10.000 menores refugiados los desaparecidos en Europa. Niños y jóvenes que se habían registrado en algún punto fronterizo europeo pero que luego había desaparecido del sistema. Me preocupaba saber qué había ocurrido con esos menores y con los que si habían llegado a su destino.

¿De dónde viene tu enorme interés por temas sociales?

No sabría decir exactamente de donde viene mi interés por los temas sociales. No sé si existe un momento concreto, hace poco guardando mis libros del colegio encontré trabajo míos sobre el genocidio de Ruanda o sobre el VIH. Así que parece que siempre han sido temas que me han interesado. Creo que fui consciente de que quería dedicarme a este tipo de temas después de participar en mi primer documental como productora y guionista, «Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes» que hicimos en 2007.

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¿Ha sido muy duro el rodaje?

El rodaje ha sido duro a nivel emocional por los testimonios que he escuchado y en algunos casos por la incertidumbre de no saber si conseguiría que los niños hablasen. Esa ha sido la parte más difícil de esta película porque teníamos que conseguir su confianza para que hablasen libremente de todo aquello que quisiesen.

¿Por qué decidiste que Grecia y Suecia fueran las localizaciones para el cortometraje? ¿Os costó mucho el conseguir grabar en estos dos países?

El objetivo del documental era conocer como habían sido recibido los menores que habían llegado a Europa. Por eso los protagonistas tenían que llevar ya un tiempo establecidos en el país de destino para poder contarnos su experiencia. Grecia era el país por el que más menores habían entrado, y donde muchos seguían todavía atrapados esperando un traslado que parecía nunca llegar. El rodaje aquí fue el más complicado porque queríamos grabar en los campamentos de refugiados pero el Gobierno Griego no nos permitió entrar en ninguno. 

En el caso de Suecia era el país al que más menores solos querían ir. Como dato, sólo en 2015 Suecia recibió a 35.000 menores refugiados solos, ese mismo año España acogió a 30 menores no acompañados. En este caso el rodaje fue más fácil porque todo estaba más organizado.

¿Cuánto tiempo habéis tardado en rodar el documental?

En Grecia estuvimos 11 días y en Suecia 9 días. 

¿Cuál ha sido el momento que más te tocó emocionalmente durante el rodaje?

Cuando he conocido a jóvenes tan cansado de esperar que habían perdido hasta la esperanza y habían pensado en suicidarse. Algo estamos haciendo muy mal cuando un menor pierde la confianza en el sistema. 

¿Fue muy difícil encontrar financiación?

En un principio el proyecto tuvimos que retrasarlo porque no contábamos con la financiación pero después el documental consiguió el apoyo del ICAA ( Ministerio de Cultura ), de la Comunidad de Madrid y de la Fundación SGAE. Con este apoyo ya pudimos afrontar el rodaje que ha sido bastante costoso porque había que desplazarse a Atenas, Lesbos y Malmö (Suecia) 

¿Qué supone estar nominada al Goya, esta vez como directora?

Para mi es un gran honor estar nominada con este cortometraje como directora. Los Premio Goya son especiales porque tienen una gran repercusión mediática. Gracias a esta nominación más personas podrán conocer la película y podrá verse en más festivales, escuelas, institutos, bibliotecas,… al final ese el objetivo para el que hacemos las películas. 

¿Qué os gustaría conseguir con este corto?

El objetivo del documental es buscar un lugar de encuentro en estos tiempos convulsos para escuchar, conocer y entender a los menores refugiados que han llegado a Europa. Son los más vulnerables y nuestra actitud hacia ellos marcará su futuro y el nuestro. Por eso, nos gustaría que llegase a muchos espectadores para romper con los prejuicios que se han creado sobre los refugiados. 

Háblame un poco acerca de Making DOC, tu productora

Making DOC es una productora especializada en cine documental que creamos en 2010 el director Juan Antonio Moreno y yo misma. Siempre nos han interesado las historias de temáticas sociales y centradas en personas que luchas en entornos hostiles como son zonas en postconflicto, fronteras,… Desde entonces hemos producido «Los hijos de Mama Wata» (2010), «Walls» (2014), «Boxing for Freedom» (2015), «Arte por prescripción» (2015), «Un trabajo de verdad» (2015), «Kafana (¡Basta ya!)» (2016), «Palabras de Caramelo» (2016), «Nuestra vida como niños refugiados en Europa» (2018) y  «Donde nos lleve el viento» (2018).  

¿Estáis trabajando en nuevos proyectos?

Ahora mismo estamos trabajando en un nuevo largometraje documental que seguirá la misma línea temática que nuestras anteriores películas. 

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