Velocidad, aventura y nostalgia de la mano de ‘Cars’

Hoy reivindicamos 'Cars', película que cuenta con momentos emocionantes y de gran nostalgia propios de cualquier clásico Disney.
Fotograma película 'Cars' / FilmAffinity

Yo tenía doce años cuando aquella peli se estrenó. Y me dio coraje que ‘Cars’ (2006) me llegase tan mayor. Porque servidor siempre ha sido aficionado a los coches. Sigo las carreras y, en especial la Fórmula 1 con gran entusiasmo y siempre me han gustado los juegos de conducción. Por eso, de haber sido más pequeño, aquello lo hubiera vivido como el no va más, con tanto cochecito de juguete.

Ahora, a mis 25 años, echo la vista atrás y reconozco que ‘Cars’ es una gran película. Es más, de todas las que ha hecho Disney-Pixar, creo que esta es la más sensata. Y esto se debe a varios motivos. Uno de ellos es que se ambienta en el fabuloso mundo del motor. ‘Cars’ nos traslada a un mundo habitado por coches. Y, concretamente, nuestro protagonista es un bólido llamado Rayo McQueen, un novato que aspira a ganar la Copa Pistón junto al veterano «Rey» Strip Weathers y el arrogante Chick Hicks. Junto a otra cantidad de rivales, los tres se encuentran compitiendo en las «400 vueltas de Dinoco», una modalidad de resistencia propia del automovilismo norteamericano, al estilo de las pruebas Nascar o de la Indy 500, que está patrocinada por la famosa marca ficticia de combustible que ya apareció en su momento en ‘Toy Story’.

Es un lujo, al inicio de la película, disfrutar de una carrera de coches de animación durante varios minutos con la voz de Antonio Lobato, a pesar del gran número de gente que no disfruta igual con el mítico periodista. En esta ocasión, el asturiano toma el nombre de Bob Culatas y nos hace divertidos el inicio de la película al ritmo del tema «Real Gone», de Sheryl Crow.

En una ocasión, recuerdo que uno de mis profesores (que sabía bien lo que me gustaba ‘Cars’) me dijo que había visto la peli, pero que el principio le aburrió. Es evidente que, a quien no le gustan las carreras, ‘Cars’ no le puede resultar tan atractiva. Y, en concreto, a los niños, que son el público principal. No solo por las chicas a las que, en su mayoría, no les suele divertir el automovilismo, sino a muchos chicos en sí.

Pero es que ‘Cars’ es mucho más que una simple peli de niños. Es un homenaje al motor. Pilotos como Fernando Alonso o el mismísimo Michael Schumacher prestaron su voz para la cinta, lo que realza aun más su grandiosidad. Y, por otro lado, la gran variedad de modelos de coches originales que aparecen en la película, tanto de carreras como de calle, listos para una aventura llena, cómo no, de valores para los chiquillos, es alucinante.

Fotograma de ‘Cars’ / FilmAffinity

La cuestión es que los tres rivales antes mencionados acaban empatando al final de la carrera. Por eso, dentro de una semana, los comisarios deciden hacer en California otra carrera de desempate con los tres. McQueen, ansioso por hacerse con la victoria, pone rumbo hacia el lugar con su compañero Mack, un camión de la marca homónima, sin querer perder ni un segundo. Ni siquiera para que su ayudante pueda descansar por la noche, ya que, cuanto antes llegue a California, antes podrá instalarse y realizar los entrenamientos para la carrera.

Este empeño por llegar el primero a toda costa le juega una mala pasada y hace que se acabe perdiendo en un pueblo llamado Radiador Springs. La visita turística de Rayo no sienta muy bien a los pocos habitantes de este sitio, ya que, al llegar confuso, asustado y sin faros (al ser un coche de carreras de circuitos, no tiene), les destroza la carretera principal. Así que, tras el juicio correspondiente, el pueblo lo retiene allí hasta que repare los daños causados.

Esta aldea, con un estilo propio de los años 50, es una inspiración por parte del director de la película, John Lasseter, quien hace un homenaje a la mítica Ruta 66 de los Estados Unidos. Una carretera legendaria, junto a la que había varias zonas con aldeas o negocios, que sufrió las consecuencias de la Interestatal I-40, es decir, una de las autopistas que se comenzarían a construir a lo largo del país. Así, la gente empezó a pasar de seguir circulando por la carretera tradicional, que en 1985 acabó eliminándose oficialmente de los mapas y, con ello, muchos de los comerciantes de la zona vieron su futuro complicado por allí.

A la vez, la película supone ser un máximo exponente de la cultura norteamericana, llena de música Country en pleno California, en concreto el tema «Our Town», que fue nominado a los Óscar y todo (aunque en la versión en castellano pierde todo su encanto, claro). Y los majestuosos paisajes que se ven lejos de las pistas y de las autovías, por supuesto. Cabe destacar, eso sí, el parecido que ‘Cars’ tiene con la película ‘Doc Hollywood’, protagonizada por Michael J. Fox, lo que hizo que se acusara de plagio a los productores.

Radiador Springs nos transmite valores que uno en su día podía ver en ‘Cuéntame’, como son el encanto de los pueblos y que todos sus habitantes se ayudan entre sí (esto también nos lo cuentan los abuelos). También nos trae el tema del despoblamiento rural, tan presente a día de hoy. Pero sobretodo nos enseña lo que valen la humildad y reunirse con la gente que nos aprecia de verdad, y valorarla. Porque el Rayo McQueen es un novato inmaduro y prepotente que nada más quiere hacerse con el triunfo. En su equipo, Rust-eze, la marca de una pomada antióxido para los coches, todos sus socios están oxidados, lo que causa vergüenza ajena a Rayo, que está deseoso por fichar por Dinoco, la mejor escudería, y librarse de ellos. Pero, tras su accidentada visita a este inhóspito pueblo (y la influencia de Sally, un Porsche Carrera de los 90), su idea empieza a cambiar. Tanto que, al final de la película, tras terminar la carrera, valora el apoyo de sus oxidados compatriotas y decide continuar con ellos, a pesar de que el propio director de Dinoco, Tex, le propone fichar por el equipo.

Otros aspectos que nos podemos plantear son el de conocer bien a fondo a cada persona, ya que pueden esconder asombrosos secretos y una interesante historia detrás de ellos. Es el caso del gruñón Doc Hudson, un Hudson Hornet de los años 50 con bastante carácter, que es el juez y el médico del pueblo, pero que en su vida anterior tuvo una muy interesante historia…

Entre esos momentos de nostalgia o de pequeña tristeza, propios de cualquier peli de Disney, podemos reírnos un rato con personajes como Mate, una grúa del lugar, y su afición por asustar a los tractores de una finca cercana. O con Guido, una carretilla que demuestra sus peculiares dotes como mecánico. Por no hablar de las adaptaciones de las cosas de la vida real al mundo de la película, como las moscas (que son míticos Volkswagen Beatle de los 50 minúsculos y con alas), o las discusiones de cada mañana entre Filmoore, una clásica furgoneta hippie Volkswagen Bus de los 60, que vive en una tienda de campaña en forma de iglú; y Sargen, un Jeep militar que habita en su pequeño cuartelillo y que cada mañana iza la bandera de los Estados Unidos.

Parece ser que, en un intento de no aburrir a los niños con tantas carreras, ‘Cars 2’ supuso un giro de timón total. Aquí nos ponen a un vehículo en una misión de agente secreto, al más puro estilo del mítico James Bond. Y entonces nos enfrascan en una trama un tanto pobre de guión en la que Rayo y Mate se ven enfrascados. Una película que deja bastante que desear respecto a su predecesora, aunque la escena de la diarrea que le entra a la grúa con el «helado de pistacho» no tiene desperdicio.

En cuanto a ‘Cars 3’, los creadores nos devuelven al mundo de la competición. Rayo McQueen sufre un terrible accidente y, tras reponerse, se tiene que enfrentar a un rival que usa una tecnología que le hace casi invencible, al más puro estilo de Iván Drago en ‘Rocky’. De hecho, de la misma forma que el boxeador encarnado por Stallone hace en ‘Creed’, Mc Queen acaba entrenando a una muchacha para lo que promete ser una importante prueba. Lo antiguo cobra protagonismo de nuevo aquí, al irse a entrenar a un circuito abandonado, o al participar en los típicos retos de destrozar vehículos a base de porrazos, muy frecuentes en aquellas tierras.

De las tres películas, evidentemente, uno se queda con la primera entrega. ‘Cars’, como he dicho, es una fabulosa aventura sobre ruedas, llena de cultura motorística, paisajes, valores y del encanto de la cultura norteamericana. Y esas cosas se aprecian, aunque nos encontremos con unos cochecitos de animación pensados para entretener a los más pequeños. Cuando las cosas están bien hechas, no hay mucha edad que valga de por medio…

Compártelo

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Novedades semanales.

+ Artículos relacionados