Yohana Recio: “Cuando te enfrentas al dolor te das cuenta de que es muy bonito”

La joven veleña publica La otra dimensión (Tandaia, 2019), donde lo sobrenatural y el amor se funden en una historia tensa e introspectiva.

¿En qué te inspiraste para escribir la novela y de dónde sacaste la información? En los agradecimientos dices que tu abuela Matilde te ayudó, pero querría saber si alguien o algo más lo hizo.

Pues de bastantes sitios. Por aquel entonces yo terminaba 2º de bachillerato y mi profesor de filosofía nos mandó un trabajo de leyendas urbanas. Y dije “¿de la Guerra Civil no hay nada?”, y entonces me lo inventé yo (Risas). Por aquel entonces me encantaba el mundo de la psicología y no sabía nada, pero empecé a mezclar cositas: ¿qué pasa si reprimimos nuestras emociones?, ¿qué pasa si reprimimos el miedo o la ira?, ¿qué podría pasar si esa ira de la Guerra Civil, ese odio, se hubiera quedado de alguna manera atrapado aquí en el pueblo? Y a partir de ahí empecé a hilar un poquito la trama.

¿Qué hay de real y de fantástico en la historia?

Toda la historia es real, pero también toda la historia es fantástica, porque lo que he hecho ha sido ponerle un filtro de fantasía, de miedo, de irrealidad. Yo no había salido de mi pueblo, y pensaba que la maldad estaba en mi pueblo, que había demasiada gente mala, pero una vez que sales de ahí te das cuentas de que no es así porque hay gente mala en todos lados. A mí me costó aprenderlo. “La gente no es mala, la gente ha sufrido, la gente tiene miedo”, y es verdad, pero también hay gente mala. Por entonces yo no lo quería ver.

¿Cómo definirías tu novela?

Las personas que lo han leído y que se dedican a estas cosas profesionalmente lo clasifican de fantasía y terror, que me parece un género bastante correcto. Pero es verdad que, tras haberlo escrito y seguir escribiendo cosas, creo que lo que intento hacer es descubrir los mundos internos a los que las personas no les prestan demasiada atención hoy en día.

Aquí hablo de la cabeza, del alma, de qué hay ahí dentro que te da tanto miedo, que no quieres ver y por eso tienes que tener un cuerpo estupendo, un cuerpo diez y ser fantásticamente guapa. Por qué no queréis ver el interior si el interior es precioso. Es verdad que es oscuro, pero esa oscuridad está llena de emociones, de miedo, de ira, de rabia, de odio y eso la gente no lo quiere ver, no quiere sentirse así, es desagradable. Cuando te enfrentas al dolor te das cuenta de que es muy bonito, porque el dolor te lleva a aprender.

¿Crees que la muerte y la Guerra Civil son temas delicados? ¿De dónde te viene el interés hacia la guerra, un tema que ahora está de actualidad gracias a películas como Sordo o Mientras dure la guerra?

Sí. Yo no soy historiadora, pero el escritor tiene que manejar varios ámbitos. Es un tema delicado, además de por la edad que yo tenía. Tuve que ir a la biblioteca de mi pueblo y empezar a empaparme de lo que pasaba. Es un tema delicado porque la gente lo tiene como un tabú: la guerra, la muerte, el sexo. A nivel social y a nivel personal hay que hablar de los traumas, porque la Guerra Civil ha sido un gran trauma nacional, todo el mundo lleva la guerra a cuestas, todos la tienen en su ADN, en su interior.

Fotografía cedida por Yohana Recio

La protagonista se llama Alba. ¿Qué tiene ella de ti?

Mucho, mucho. Mucha gente me dice: “Yo a Alba le pongo tu voz, porque está en primera persona” y me hace gracia porque yo creo que estoy en todos los personajes, pero es verdad que Alba es más especial porque es la que lleva la historia. Y Alba tiene de mí esa parte más infantil que no quiere separarse de la infancia, porque yo creo que este libro también es un duelo con la etapa infantil para entrar en un mundo adulto. La protagonista está inspirada un poco en mi momento de partida del hogar, de cambios, de un punto de inflexión en mi vida.

¿Qué hay detrás de una escritora, cuáles son sus ilusiones y sus miedos como creadora de ficción?

Hay un mundo infantil que no va a crecer, que se queda ahí. Hay que hacer las paces con ese mundo pequeño y usarlo en la vida adulta de una forma correcta. Hay una niña soñadora y una niña sola que soñaba y a día de hoy lo que necesita es seguir creando esos mundos, esas historias, porque es lo que sabía hacer. Ella sigue formándose para inventar ese mundo. Hay mucha oscuridad de cosas que descubrí, pero también hay mucha luz.

¿Crees que la inspiración y el talento existen o son conceptos irreales?

Yo creo que la inspiración y el talento todos los tenemos. De hecho, son cosas que se pueden trabajar, te hablo como psicóloga. Es verdad que venimos predestinados genéticamente con un poquito más de capacidad para hacer una cosa u otra, pero todo depende del trabajo y de la estimulación que te den en la infancia. Si a ti te premian que dibujas muy bien de pequeño, pues probablemente dibujes muy bien de adolescente y cuando seas adulto. Si te dicen que esos garabatos no son nada o no les dan importancia, pues no vas a desarrollar esa habilidad. Y eso es el talento al fin y al cabo. La inspiración es muy abstracta, es una cosa fantasiosa, y la tenemos todos. Es lo de siempre: si le prestas atención, bien, y si no le prestas atención pues no va a salir nunca.

Es común encontrar el tema sobrenatural en la ficción. ¿Crees que es un estigma hablar de ello en público?

Sí, estoy de acuerdo, es otro tabú. Realmente son sensaciones, yo no voy a entrar a ver si es verdad o no es verdad. ¿Por qué te da la sensación de que hay fantasmas o no los hay? Cuando sacas el tema, hay gente a la que le da más miedo, hay gente que cuenta sus propias experiencias y al final yo creo que pasamos un rato agradable todos. Mi madre no me enseñó que eso daba miedo, sino que era divertido. Por eso me gusta tanto ese tipo de miedo. Ella dice que el miedo de verdad son otras cosas, como las chicas que van solas por la calle y que el mundo machista en el que vivimos es horrible. Eso es miedo.

Si existieran de verdad los fantasmas, ¿qué función tendrían? Porque yo lo asemejo a los recuerdos, a cosas que quedan pendientes, a traumas. Entonces, hay que prestarles atención a los fantasmas, a los recuerdos, porque seguramente tendrán cosas que decirnos muy importantes. Yo creo que es importante hablar de esto, desde un punto de vista más fantasioso o más juguetón o desde un punto de vista de realidad: ¿qué son los fantasmas de verdad? ¿Qué son los traumas de verdad?

Por último, Yohana nos recomienda una montaña de libros: Coraline, de Neil Gaiman, del que dice que es su libro inspirador por excelencia, y Locke & Key, de Joe Hill (hijo de Stephen King) y Gabriel Rodríguez (ilustrador chileno), que trata el crecimiento a partir de la fantasía y el trauma. Además, nos anima a adentrarnos en el mundo literario de Edgar Allan Poe o en otras obras como Wonder, de R. J. Palacio, o Wicked. Memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire.

Y, como apunte personal, recomiendo yo a la autora y, al mismo tiempo, a todo amante de la literatura sobrenatural local —sea ficción o no— algunos libros: Málaga insólita. La ruta del misterio, de José Manuel Frías; Casas encantadas y sucesos extraordinarios en Málaga, de Enrique del Pino, y Guía de la Andalucía mágica, de José Manuel García Bautista.

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