Hay artistas que nacen en el timing perfecto, y otros que lo crean. Natalia Lacunza pertenece claramente al segundo grupo. Desde su irrupción en el panorama nacional, su proyecto ha evolucionado con una coherencia poco habitual: una identidad emocional reconocible, pero nunca acomodada. Cada lanzamiento abre una nueva puerta estética y narrativa. En esta conversación hablamos sobre procesos creativos, madurez artística y sobre cómo aprender a habitar tus propias canciones.
¿Cuándo se dio cuenta Natalia de que quería vivir de la música? ¿Fue algo que siempre tuviste claro? ¿O surgió más adelante?
La música siempre estuvo ahí, pero no como una decisión consciente de “quiero vivir de esto”. Era más bien una necesidad. Yo cantaba y escribía porque lo necesitaba.
En tus canciones conviven el pop, la electrónica y una sensibilidad muy personal. ¿Cómo encuentras ese equilibrio para experimentar y mantener una identidad?
Creo que mi identidad no está tanto en el género como en la emoción. Puedo moverme hacia lo electrónico, hacia algo más orgánico o más pop, pero si la letra nace de un lugar real y la voz está al servicio de eso, sigue siendo yo. Me interesa experimentar, pero no por tendencia, sino porque cada canción pide su propio universo sonoro.
¿Eres más de estudio o de shows en directo?
El estudio es muy introspectivo, muy de mirar hacia dentro,y de experimentar y eso me encanta. Pero ahora mismo estoy en un momento muy de directo, me encanta el show que hemos montado y estoy super a gusto encima de un escenario.
El directo suele ser un espacio de transformación para los artistas. ¿Qué te permite el escenario que no te permite el estudio?
El escenario me permite compartir. En directo la emoción deja de ser solo mía. Hay algo muy poderoso en cantar y tocar y escuchar cómo el público la canta contigo. Es una especie de validación colectiva, pero también de abrazo.
¿Qué te aporta tocar en salas frente a grandes festivales?
Las salas me encantan porque todo es más cercano, más físico. Puedes mirar a la gente a los ojos. En festivales la energía es enorme y muy intensa, pero en salas siento que la experiencia es más íntima, más coherente con el tipo de disco que estoy presentando ahora.
Has hablado en varias ocasiones de la importancia de la salud mental. ¿Cómo proteges tu bienestar emocional en una industria tan exigente y expuesta?
Es un trabajo constante. También he aprendido a poner límites y a no medir mi valor por la opinión externa. Es fácil caer en cuestionarte si vales como persona o como artista dependiendo de lo que digan los demás, pero intento volver siempre a por qué hago música.
A nivel visual, cuidas mucho la estética de tus proyectos. ¿Hasta qué punto la imagen es una extensión del discurso musical y no solo un complemento? ¿Sueles estar inmersa en el proceso artístico de los visuales?
Estoy muy involucrada. Para mí lo visual no es decoración, es narrativa. La estética ayuda a construir el universo emocional del disco. En N2STAL5IA, por ejemplo, todo lo visual tenía que acompañar esa sensación de nostalgia contemporánea, de intimidad. Me gusta que haya coherencia entre lo que escuchas y lo que ves.
Mirando atrás, desde tus primeras canciones hasta ahora, ¿qué le dirías a la Natalia de hace 5 años?
Le diría que confíe más. Que no intente hacerlo todo perfecto y que no tenga tanto miedo a decepcionar. Muchas veces he sido más dura conmigo misma que nadie. También le diría que todo ese caos emocional que sentía iba a convertirse en un disco increíble.
Estamos en un momento de consumo musical inmediato y efímero. ¿Te preocupa la velocidad con la que se olvidan las canciones o prefieres centrarte en crear sin pensar en eso?
No puedo controlar cuánto dura algo en la conversación pública, pero sí puedo controlar que lo que haga sea honesto y esté bien construido.
¿Qué canción crees que define mejor quién eres ahora mismo como artista?
Creo que lo mejor será que elijan las personas por ellas mismas.
Por último, nuestra pregunta clásica. ¿Serie de dibujitos preferida?
Voy a quedar un poco nostálgica, pero diría Las Supernenas. Tiene sentido con el disco, ¿no? (risas)
Fotografía de portada: @enanei
Dirección creativa: Alfredo Santamaría (@gothic__sport)
Dirección de arte: Cito Ballesta y Jorge García (@citoballesta@jorgegl__ )
Muah: Guillermo Matellano (@matellano )


