Hija única

'An only child' es la crónica gráfica de Carlota Visier, que trae al presente su pasado, una autobiografía de la niña que fue y que sintió soledad e insatisfacción.
an only child

An only child (Comisura, 2025) es la crónica gráfica de Carlota Visier (Cuenca, 1993), que trae al presente su pasado, una autobiografía de la niña que fue y que sintió soledad e insatisfacción. La infancia es una mili, como dice Esty Quesada, conocida en redes sociales como SoyUnaPringada, citada aquí. En este libro, la infancia de la narradora se desarrolla sobre todo en parques de juegos, como el que su madre montó en su ciudad natal y en el que ella terminaría trabajando. Su madre, precisamente, es la protagonista de la imagen introductoria, cuando estaba embarazada, imagen que la narradora aprovecha para presentarse. Más adelante, aparece ella de pequeña con una máquina de escribir de juguete, como si estuviera escribiendo este libro; y es que, en cierto modo, empezó a escribirlo entonces.

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Se llama Carlota porque es un nombre que no tiene diminutivo fácil, como el mío, y durante su infancia recorrió los parques de juegos y celebraciones infantiles de España, hasta que su madre recopiló su opinión sobre qué le había gustado de cada uno y montó el primero de estos espacios en Cuenca, llamado Party Park. Este se convirtió no solo en el lugar donde celebró sus cumpleaños, sino también donde iba tras el colegio, donde hacía los deberes o donde dormía la siesta. Ese lugar, infrecuente, excepcional y deslumbrante para cualquier niño, era su día a día, su hogar. Había quien consideraba que eso era ser afortunado. Ser la hija de la dueña del Party Park era un privilegio, una aristocracia mayor que ser la hija de Ronaldinho, como ella misma dice.

La narradora sentía angustia y premura por pertenecer a un clan o a un grupo. Según ella, había varias tribus de niños que pasaban por el parque: la tribu de los niños que la veían como una extranjera y la de los que la acogían. Pese a estar siempre rodeada por multitud de niños y celebraciones, no se sintió del todo acogida en ningún grupo, casi siempre ajena. A veces, otras niñas del parque de juegos la perseguían, la bombardeaban a preguntas sobre cómo era vivir allí o se la comían con los ojos llenos de curiosidad. La narradora se veía obligada a esconderse y se sabía admirada por ser una niña, y no un adulto, sino nada menos que una niña, que vivía en el Party Park y tenía todo eso para ella cuando quisiera. También iba a campamentos de verano, pero iba sola. Tanto los parques de juego como estos campamentos fueron dos momentos cumbre para experimentar su existencia, su presencia en el mundo y a la vez su soledad. De hecho, los campamentos eran para ella una aventura de supervivencia, en los que le asaltaba el llanto y que se le hacían los días más largos de su vida.

Antes de nacer, una vidente le dijo a la madre de la narradora varias profecías que se cumplieron y una que no, que era que se iba a morir joven. Esta no se cumplió, pero ellos no lo sabían aún y la narradora aprendió desde pequeña lo que era estar sola en el mundo para acostumbrarse a lo que pudiera pasarle a su madre. Aprender a estar sola fue el objetivo de su infancia, sobre todo en verano, que dice que era la peor estación, la estación más cruel. En la academia de inglés, cuando la profesora le preguntó si tenía hermanos, la narradora respondió que era «a lonely child». Entonces, la profesora le rectificó y le dijo que quizás quería decir «an only child», pero la narradora no creyó estar muy equivocada en realidad.

En esta obra, cobran protagonismo las imágenes: las del parque infantil Party Park, las de la narradora dentro de sus instalaciones celebrando sus cumpleaños, la narradora con una tarta con el escudo del Real Madrid o en otro cumpleaños con la camiseta de Terra Mítica. También hay imágenes de los campamentos de verano. En otra imagen, la narradora aparece con sus padres, pero estos están cortados desde la nariz hacia arriba, por lo que no se les ven los ojos, y sus rostros están oscurecidos. La narradora está entre ambos y mantiene los ojos cerrados, la mirada baja y el gesto serio. En estas páginas, la narradora hace un inventario de los objetos que recuerda de Party Park y termina con «silencio», como elemento final o principal de todo lo que significaba aquel lugar para ella.

An only child se siente como disfrutar de una exposición fotográfica a la par que se cuentan fragmentos de una historia. Al mismo tiempo, es una entrada a la intimidad de una vida y de una infancia. No es un libro cualquiera, pues invita a tratarlo con mimo y él mismo, lejos de ser un libro común, abraza al lector de una forma poco convencional. Visier hace de un parque de juegos corriente, como tantos hay repartidos por España, un lugar erigido en refugio, en hogar, en territorio de culto y peregrinaje. También es un homenaje a la infancia y a la figura materna, cuyo miedo a la profecía se traspasa a la hija. Se trata de un libro circular, pues la niña que creció en ese parque termina trabajando allí, y también híbrido, pues mezcla texto e imagen con un toque nostálgico y melancólico de esos días de infancia, es decir, de esa mili o de ese paraíso perdido, como el libro de John Milton.

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