Black Mirror, una temporada que sabe a poco

El pasado 5 de junio, Black Mirror estrenó su quinta temporada y lo hizo de manera muy escueta ya que, al igual que en sus dos primeras temporadas, solo hemos podido disfrutar de tres historias.

Después de Bandersnatch, el desastroso experimento interactivo, y de una cuarta temporada con unas historias pobres, donde solo se salvaban Arkangel y Hang the DJ, la quinta temporada se recibía con cierto escepticismo. 

En esta temporada, tenemos que decir que el nivel ha aumentado con respecto a la pasada, aunque sigue sin haber un episodio que consiga impactarnos como lo han hecho historias de las tres primeras temporadas. 

Como es típico desde que la ficción de Charlie Brooker está en Netflix, la nueva temporada mezcla el tono nihilista y tradicional de la serie con algunos episodios algo más ligeros. El mejor capítulo es, sin duda, Smithereens, con un tono próximo al cine policiaco, al igual que Cocodrile el año pasado, aunque en esta ocasión la historia está mucho mejor hilada. 

Por el contrario, Striking Vipers, que es la encargada de abrir la temporada, es quizá la historia más floja de este año. Su mezcla de géneros y los videojuegos como tema principal no termina de enganchar. Por el contrario, el último episodio, que destaca por la presencia de Miley Cyrus, es un cierre perfecto de la temporada (¿y de la serie?), una locura muy pop con ese sello Black Mirror que tanto nos gusta.

Ojalá nos equivoquemos, pero hay algo en esta temporada que suena a despedida. No sabemos si es porque posee solo tres historias o porque está impregnada de un carácter muy melancólico, pero esperamos que Charlie Brooker nos siga sumergiendo en esta distopía durante mucho tiempo.

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