‘La Brigada Lincoln’, entrevista a Pablo Durá y Carlos Esquembre, guionista y dibujante del cómic sobre Oliver Law. | Nostromo Magazine
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‘La Brigada Lincoln’, entrevista a Pablo Durá y Carlos Esquembre, guionista y dibujante del cómic sobre Oliver Law.

por Daniel Cabello

Tras el artículo donde hacíamos una reseña del cómic ‘La Brigada Lincoln’, que podéis leer aquí, hoy os traemos una entrevista sobre el mismo con sus autores Pablo Durá y Carlos Esquembre, guionista y dibujante respectivamente del cómic sobre Oliver Law y el resto de voluntarios de Estados Unidos que combatieron al fascismo en España en 1937.

Viñeta de La Brigada Lincoln

«Mi primer trabajo como guionista fue en Marvel con David Abadía»

En primer lugar, me gustaría que os presentarais para quien no conozca vuestro trabajo en el mundo del cómic.

Pablo Durá (Pablo): Además de guionista en ‘La Brigada Lincoln’, mi primer trabajo como guionista fue en Marvel con David Abadía, y también con AmigoCómics, que, aunque la sede está en Málaga, publica directamente en Estados Unidos, no publican en España. Hay un guionista que se llama Edu Torres, que hace unos años fundó una editorial porque él quería publicar en Estados Unidos, y la única solución que encontró fue crear su propia editorial, y ahí encajamos con una historieta corta de 24 páginas en mayo del año pasado. De manera que La Brigada Lincoln sería mi tercer trabajo.

Carles Esquembre (Carles): Para empezar, quisiera recalcar cuando Pablo dice que su primer trabajo es en Marvel, es la hostia. Yo empecé con un par de autoediciones, y luego di el salto a nivel profesional con Panini como autor completo con la obra ‘Lorca. un poeta en Nueva York’. Y luego Pablo me reclutó para La Brigada Lincoln, nunca mejor dicho.

¿Cómo surgió la idea de llevar la historia de La Brigada Lincoln al cómic? ¿Por qué las brigadas internacionales y por qué, en concreto La Brigada Lincoln y la figura de Oliver Law?

Pablo: La idea para la historia surgió hace muchos años hablando con un amigo, salió el tema de la Brigada Lincoln, y sabía que eran los voluntarios yanquis que vinieron a España a ayudar a la República y combatir el fascismo, pero no sabía lo bien organizados que estaban, ni la figura de Oliver Law. Así que fui aprendiendo por mi cuenta, y a leer y a investigar, y fue cuando me picó el gusanillo y me pareció que eso se podía vender muy bien como historia, un concepto muy chulo que se vendía solo. Y ya cuando conocí la historia de Oliver Law sí que dije “hostia, esto hay que contarlo”. La historia de un afroamericano, que viene a España a combatir, y encima comanda un ejército… es una historia de película. Lo intenté como dibujante, y como vi que no era lo mío, pensé que como guionista sí se me podía dar bien.

Así que empecé a desarrollarlo muy poco a poco (escribía un poco, lo metía en un cajón, lo volvía a sacar al tiempo…), y de manera muy indisciplinada. Y fue a raíz de lo de Marvel cuando pensé que ya podría dedicarme a ello y poder sacarlo bien. En estas, moví el proyecto por diferentes editoriales, nadie parecía estar muy interesado… y se me ocurrió hacer una campaña de microfinanciación, porque a otros autores les había funcionado bien. Carles se subió al carro, y desde entonces hemos estado dando el callo.

¿Cómo puede ser que distintas editoriales no apoyaran el proyecto, cuando hay una larga tradición de cómic europeo y español acerca de sucesos históricos como la guerra Civil o la Memoria Histórica?

Pablo: Creo que el público español en general tiene fatiga de Guerra Civil, pero a la vez es un tema muy polarizado, porque los que no te apoyan no lo van a hacer nunca, pero los que sí lo van a dar todo. O blanco o negro. Nos guste o no, es un tema que se sigue vendiendo, se siguen haciendo tebeos en los últimos años sobre Guerra Civil; de hecho, va a salir ya mismo uno sobre Picasso y la Guerra Civil que ha escrito Fernando Llort.

¿Cuánto tiempo estáis trabajando en la obra desde que se ideas hasta que llega a las librerías?

Pablo: Tanto tiempo que me da hasta vergüenza decirlo. Esa primera conversación con mi amigo ocurre en el año 2005-2006. Surge esa idea, y desde ese momento investigo… y la campaña salió en octubre de 2016.

Carles: Pero, Dani, resulta que en esa campaña no estaba yo todavía.

Justo eso quería preguntaros, ¿ha habido una primera versión con otro dibujante? ¿Qué pasó?

Pablo: Sí, yo llevaba año y pico trabajando en firme en el tebeo antes de lanzar la campaña de crowdfunding. Busqué un dibujante, un entintador, y Ester, que es la que lleva más tiempo junto conmigo. Ellos empezaron a hacer páginas de prueba para un primer borrador, que presentaba a las editoriales. Empecé con este equipo creativo, pero al mes y pico, dos meses, el dibujante me dice que no puede continuar, y tengo que buscar sustituto. Y fue cuando conocí a Carles en Novelda, un pueblecito cerca de Alicante. Él justo acababa de presentar Lorca: Un poeta en Nueva York, y le dije: “¿te subes al carro?

Carles: Yo creo que esto tuvo que ser difícil para Pablo, porque él hizo una campaña que tuvo éxito para financiar el cómic holgadamente, pero lo que la gente no sabía en ese momento es que no tenía dibujante.

Pablo: Sí, fue raro y duro, porque una vez que te embarcas en un proyecto, no es que pienses que no vaya a haber problemas, pero sí que no de este tipo. Te puede fallar la imprenta, o que se retrase algo… pero que te falle una pata de la mesa es duro.Carles: Yo acababa de hacer el de Lorca, y ansiaba hacer un trabajo corporativo, o por encargo, a medias, y cuando veía la historia de Pablo pensaba “joder, lo que me gustaría a mí haber dibujado ese tebeo”, y justo al acabar la presentación me lo ofreció. O sea, que cayó del cielo, prácticamente.

«Cuando veía la historia de Pablo pensaba ‘joder, lo que me gustaría a mí haber dibujado ese tebeo‘ y justo al acabar la presentación me lo ofreció»

¿Cómo se hace ese trabajo de integrar al nuevo dibujante y de que consenso entre guionista-dibujante?

Pablo: Hicimos una prueba de color, a ver si la colorista Ester Salguero se apañaba bien con su estilo, porque era totalmente diferente al del otro dibujante. Hicimos esa prueba, quedó guay, y tiramos para adelante. Lo malo es que todo lo que hizo el anterior dibujante tuvo que desecharse y empezar de cero, porque yo no quería cambiar de dibujo a mitad de tebeo.

Carles: Tuvimos que adaptarnos, los tres entre nosotros, yo con el estilo de dibujo por era la primera vez que trabajábamos juntos así los tres, y hemos ido aprendiendo sobre la marcha. Eso tiene sus cosas buenas y también sus partes malas, como ciertos retrasos en las entregas, porque vas descubriendo qué cosas quedan mejor y tienes que hacerlo todo homogéneo, pero sobre la marcha.

En cuanto al dibujo, a mí parecer busca un formato fotorrealista, prestando gran atención al detalle y donde en algunas ocasiones tengo la impresión de que los fondos son fotografías reales (bien del momento, bien de la actualidad) sobre los que aparecen dibujados los personajes… ¿esto es así? ¿Qué técnica empleas, Carles?

Carles: Donde veas algo que parece una foto, es porque probablemente es una foto. De todas formas, el dibujo en sí, independientemente del recurso fotográfico, sí que tiene un estilo excesivamente naturalista o fotorrealista, como dices. Yo, evidentemente, no dibujo así, ese no es el dibujo natural, digamos, que me sale a mí. Al decidir hacer ese estilo realista, dependes únicamente de referencias fotográficas, y esto es lo que hace que el dibujo tenga este aspecto.

Esto es algo que se ha ido trabajando conforme se avanzaba. Hacer un dibujo con cierta naturalidad para que no parezca todo fotográfico. De hecho, donde me lo he pasado especialmente bien ha sido haciendo las escenas bélicas, de acción, en la atención al detalle de los personajes, las armas. Está muy trabajado a nivel de dibujo. Al contrario de mi obra anterior, de corte más intimista, más surrealista, aquí había escenas de acción pura y dura, que me apetecía mucho narrar y contar, sobre todo lo que es trasladar el guion escrito al papel.

Quería demostrarme a mí mismo, y a los lectores de cómic digamos más del género que yo soy un autor de cómic también, y me gusta dibujar estas escenas; me costó mucho y aprendí mucho. De hecho, el propio Pablo me lo dijo “Cuando termines el cómic, vas a ser mejor dibujante que al principio”.

De hecho, se nota dentro del cómic una evolución en el dibujo. Noto que los personajes al principio son algo estáticos en sus facciones, tienen menos carga dramática, pero conforme avanza la historia y se entra en batalla, los personajes muestran muchísimo más en sus expresiones y gestos. Carles: Me encantaría poder decir que está hecho a propósito, pero lo cierto es que he ido aprendiendo sobre la marcha también. Me compré una tableta digitalizadora, teniendo que readaptarme a mi nueva herramienta de trabajo, y mi nueva situación tecnológica. Y ahí hay un proceso de aprendizaje que ha quedado plasmado en el dibujo.

Viñeta de la Batalla de Brunete

¿Qué podéis contarme acerca del trabajo de Ester Salguero con el color? Por ejemplo, la fotografía que alterna entre el día y la noche, y que tiene su peso en el dramatismo de la historia… o por supuesto las escenas finales del sueño/pesadilla de Oliver con esa fotografía verde tan inquietante… ¿Es un trabajo fruto del consenso, de la dirección del guionista o el color depende únicamente de la colorista?

Pablo: En ese sentido, suelo dar unas indicaciones básicas con respecto al dibujo. Es un guion terminado, pero abierto a que el dibujante y la colorista pongan también su magia. En ese sentido, ni Carles ni Ester son unas máquinas que transmitan lo que hay en mi cabeza; es un trabajo colaborativo entre los tres. Yo sí le dije a Ester que iba a ser un libro relativamente extenso, pero con escenarios diferentes: Estados Unidos, el viaje en barco, Francia, cruzan la frontera, luego llegan a Albacete, Jarama y Brunete. Son sitios diferentes, en épocas del año diferente. Así que pensé: vamos a buscar una gama cromática para Estados unidos, otra para España, España en invierno y España en verano, y luego la vuelta al presenta; para que el lector, sin conocer demasiado la historia, pudiera orientarse con el color.

Si hiciéramos la comparativa con el cine, Carles y yo seríamos directores, Carles además actor, y yo guionista. Y Ester sería la directora de fotografía. Creo que es la mejor manera para ilustrarlo. Ella además les transmite con ese color, el estado de ánimo a la escena, que creo que es super importante para que se compagine bien con el trabajo de Carles.

Carles: Como curiosidad, quiero decir que yo concebí La Brigada Lincoln como un trabajo en blanco y negro, y grises, tal cual lo había hecho en mi anterior trabajo. Entonces, los volúmenes y sombreados se los di hechos a Ester, para que “solo” tuviera que poner los colores planos encima de esos grises. Pero lo cierto, es que existen dos versiones de La Brigada Lincoln: una en color, y otra en blanco, negro y grises, que funcionan por separado como un trabajado acabado al 100%. 

¿Os planteáis el trabajo en este cómic desde una perspectiva no únicamente literaria, sino también “militante” o de compromiso por la memoria histórica?

Pablo: No militante en el sentido político de “¡malditos fascistas!”, pero sí de una manera didáctica. Me daba rabia que esa historia fuera totalmente desconocida para el público generalista, de una gente que se jugó el cuello por la democracia en España vilipendiada por la derecha y olvidada por la mayoría del público, tanto aquí como en Estados Unidos. No entendía por qué, por ejemplo, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que estuvo en Europa combatiendo nazis es un héroe, pero alguien que estuvo en la Brigada Lincoln no lo es. La diferencia es que los de la Brigada Lincoln eran todos de izquierdas, y muchos de ellos comunistas, y eso en los años 50 en los Estados Unidos estaba fatal visto. De hecho, muchos de ellos quisieron ir a combatir en la Segunda Guerra Mundial, y no los dejaron por no fiarse de ellos.

Entonces quise hacer una historia para recordar a la gente el sacrificio de estos voluntarios y voluntarias, y que no muera ahí. Qué parece que España estuvo sola, y lo estuvo por parte del resto de potencias mundiales (Francia, Reino Unido o Estados Unidos), pero no por los ciudadanos.

Viñeta. Oliver Law al mando de la metralleta

¿Creéis que el comic es un buen formato de divulgación histórica y democrática? Bien sea por su fácil acceso al público joven o de insertar historias ficticias dentro de un contexto histórico riguroso… ¿Creéis que debe tener ese compromiso con la verdad y con unos ciertos valores o esa no es tarea vuestra como creadores?

Carles: Es que no se puede ser neutral. La más mínima acción en la vida tiene que ver con la política, y el hecho de hacer tebeos es lo mismo. Y en el cómic, por suerte, tenemos grandes obras maestras dentro del género de Memoria Histórica o de Guerra Civil, incluso, como son las historias de Antonio Altarriba y Kim, Paco Roca, Jaime Martín… que son las espadas definitivas del tebeo español e internacional.

Pablo: Sí, el cómic me parece un método maravilloso para emplearlo de manera didáctica como medio de divulgación, y no solo de historia, de lo que tú quieras. Porque es muy accesible, personas de casi cualquier edad pueden leerlo perfectamente, y además el cómic te permite experimentar con la narrativa de una forma que no puedes hacer con literatura o incluso con el cine. De hecho, hay un Congreso del Cómic en Alicante, donde se estudia el comic como herramienta divulgativa desde medicina, matemáticas, literatura o historia. Para mí, el cómic es Alfa y el Omega de todo, y no hay más que hablar.

«El problema del cómic en España nunca ha sido de talento, sino de dinero»

¿Cómo está siendo el proceso de venta, promoción y divulgación? ¿En qué ciudades más vais a estar presentando el comic? Y si está gustando ‘La Brigada Lincoln’

Pablo: A ver, el problema del cómic en España nunca ha sido de talento, sino de dinero. El cómic en España ha dado muy buenos productos, pero nunca hemos sabido venderlas bien. El mundo del cómic en España es muy “ombligista”, para ir al cine no tienes que ser cinéfilo, pero para leer cómics sí. No conozco a nadie que lea libros, o vea cine, y sea lector esporádico de cómics. El que es lector de cómics, lo es. Entonces, el tema de la venta es difícil, y es importantísimo porque si sacas un cómic que es buenísimo y nadie se entera… no sirve de nada. El tema es que cuando te pones a hacer promoción, van siempre los mismos. Las cifras de venta en España ya se saben prácticamente antes de que salga el cómic a la calle, porque ya sabemos cuántos lectores de cómics hay en España; a no ser que seas un Ibáñez o un Paco Roca, que te pueden vender de 10.000 ejemplares para arriba.

Una editorial como Planeta de Agostini, vende una novela de Pepito Pérez, y es capaz de colocarte un anuncio en la tele/internet. Eso no hay ninguna editorial de cómics que pueda hacerlo, porque cuesta mucho dinero. En el caso de La Brigada Lincoln, aun no sabemos cifras de ventas exactas, pero por lo que tenemos entendido, no está siendo un superventas, se está vendiendo poco a poco. Por ejemplo, en la FNAC de Alicante, gastó la primera tanda en una semana, y tuvieron que traer más.

Y en temas de promoción, hemos hecho distintas presentaciones y firmas de libros en librerías de aquí de Alicante, en la FNAC de Valencia, yo estuve en Madrid el mes pasado, en noviembre también en Madrid… Nos gustaría hacer más, pero eso cuesta dinero, y nosotros no nos lo podemos costear, porque eso no lo paga la editorial, lo pagamos nosotros. Si fuéramos autores de libros y vendiéramos bien, sí que sería la editorial la que lo costearía, pero en este caso lo estamos realizando Carles y yo como podemos. En los ratos en los que no estoy por internet tuiteando, enviando copias a ver si la gente lo mueve y se hacen reseñas y demás para que se siga hablando, estoy buscando editoriales fuera de España, para ver si lo puedo vender en el extranjero y que la rueda siga girando.

«Hemos decidido volver a trabajar juntos Pablo y yo, y estamos contando los últimos días de la República»

¿Podremos veros presentando el cómic en Málaga?

Pablo: Nada nos gustaría más que irnos cada semana a presentar el cómic a una ciudad distinta, porque es mucho más divertido sentarnos a hablar de cómics, que hacerlos. Pero cuesta dinero, y no podemos…

Tampoco los salones del cómic suelen costear cuando invitan a autores a hablar de una obra. Como digo, en el mejor de los casos lo paga la editorial, y en el peor el propio autor.

¿Qué futuros proyectos tenéis u os gustaría hacer? ¿Futuras colaboraciones juntos? ¿Quizá continuar sobre esta historia, u otras sobre la Guerra Civil?

Carles: En estos momentos, muy gustosamente, hemos decidido volver a trabajar juntos Pablo y yo, y estamos contando los últimos días de la República, porque da la casualidad de que ocurrieron aquí, en la zona de Alicante de donde somos. Es cierto que el proyecto todavía está en fase embrionario casi, pero nos gustaría cerrar el círculo contando esa parte.

Pablo: Es una cosa que, a mí, después de tantos años involucrado en la Guerra Civil, no me apetecía continuar, pero Carles me habló del tema, me picó y decidimos hacerlo. Pero como dices, aun está muy verde, no hay nada dibujado y escrito muy poco.

Yo, por otro lado, tengo mis ideas, tengo mis cosas que quiero desarrollar, y me gustaría desarrollar otros proyectos, buscar dibujante, incluso intentar hacer algo por mi cuenta escribiendo solo una novela. Ideas hay muchas, pero lo que cuesta aquí es levantar, no ya la obra entera, sino el proyecto; porque tienes que buscar un dibujante, si quieres a alguien bueno y muy profesional no te va a hacer de gratis el proyecto, a no ser que tengas mucha confianza y te diga que en sus ratos libres te hace unos dibujos de prueba a ver si en las editoriales te lo pueden comprar…

Cualquier paso que das cuesta dinero, por eso que salga un cómic a la venta es un puñetero milagro, y solo por eso ya merece todo el crédito del mundo. Por eso en el cómic europeo se suele dar más el caso del autor completo que hace guion y dibujo, porque en su tiempo libre crea la historia y la dibuja, y en todo caso se debe dinero a sí mismo, porque él es el que lo hace todo. Pero, en España un modelo de trabajo como en Estados Unidos, donde hay un guionista, un dibujante, un colorista y un entintador, es más difícil porque no te pueden hacer ese trabajo de gratis.

Muchas gracias por vuestro tiempo, y esperamos que la reseña y entrevista sirva para dar un poco más de difusión a vuestro trabajo y en particular a esta historia tan desconocida.

Pablo: Muchas gracias a ti.

Carles: ¡Gracias!

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