¿Cómo han llegado los videojuegos a nuestra vida? ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos que tienen en nuestra sociedad y en los más pequeños. Hemos podido hablar con José Gómez, director de Not a Game y experto en documentales de investigación, para que nos cuente todo acerca de este largometraje.
Not a game es un documental que analiza el impacto que poseen los videojuegos en la sociedad actual. ¿De dónde viene tu interés por este tema?
Siempre me han interesado los temas de índole social. Los videojuegos tienen un impacto muy grande en la sociedad, lo han tenido desde que se empezaron a comercializar a principios de los 70 hasta nuestros días, apoyados por los avances tecnológicos. En el día de hoy son un elemento muy importante no solo en el entetenimiento, sino que también se usa para fines terapéuticos, en la educación o como medio de comunicación. Sus aspecto negativos también se tocan en el documental. La idea de hacerlo no es mía, sino que partió de una agencia de entretenimiento. Durante la elaboración del documental, mi interés sobre el tema empieza a crecer y descubre que el mundo de los documentales es mucho más queunos simples clichés.
Viendo el documental se me plantea una duda. ¿Eres consumidor de los videojuegos o todo lo contrario?
Todo lo contrario. No soy consumidor de videojuegos. De hecho, nadie de mi produción era consumidor de videouegos. Esto para el documental fue bueno ya que no teníamos nada a favor ni en contra, lo que ha hecho que tengamos una mirada imparcial.
El documental cuenta con una gran cantidad de entrevistas a jugadores y profesionales. ¿Cómo fue el proceso periodístico de seleccionar las personas que se incluían y las que no? ¿Dejasteis fuera muchas de ellas?
El proceso fue el mismo que utilizo en cualquier documental de investigación. Fuimos a buscar a gente que investiga el mundo de los videojuegos, lo que fue el parámetro fundamental a seguir. También vimos quiénes eran los mejores jugadores para entrevistarlos y así conseguir la narrativa más correcta.
¿Cuánto os ha llevado la grabación de Not a Game teniendo en cuenta la ardua documentación y todo el proceso de entrevistas?
Desde que empezamos a darle vueltas a la idea, fueron diez meses, y en el proceso de producción tardamos en torno a ocho meses. Ha sido un gran logro ya que hemos trabajado con gente que tiene una gran reputación. Para nosotros era muy importante contar con una narrativa clara.
Not a Game nos enseña el lado bueno de los videojuegos, lo que puede servir para eliminar prejuicios, pero también el malo, como la cantidad de estereotipos y prejuicios que muestran. ¿Vuestra intención fue ser imparciales en todo momento o no partíais con esa premisa?
Como cualquier documental serio, hay que partir con la agenda de ser imparcial. Si no, sería un documental de mi opinión. Este documental no cuenta con mi opinión, sino con la de todos los expertos con los que hemos colaborado.
Las conductas machistas, agresivas u homófobas que aparecen en los videojuegos son vistas como normales por muchos de los niños y las niñas que juegan a ellos. ¿Crees que hay un problema muy grande de educación en este aspecto?
No creo que todos los niños y niñas hayan normalizado estas situaciones. Obviamente, hay un problema de la educación. Los videojuegos reflejan los problemas de la sociedad. Se estrán tratando de crear puentes para que las mujeres se integren en los videouegos y esto lo toca el documental también. Durante el proceso del documental tuve la oportunidad con muchísimos niños, niñas y padres no noté en ningún momento que tuvieran ninguna actitud ni pensamientos tóxicos. No podemos generalizar y tenemos que tratar de entender cómo funciona este mundo.
En este periodo de confinamiento a causa del COVID-19, es normal que mucha gente se refugie en los videojuegos para entretenerse y que así se le hagan más llevaderos estos días. ¿Qué consejo darías para que hagan un uso responsable de ellos?
Yo tampoco soy un experto en cómo llevar este tipo de situaciones. Estamos experimentando algo nuevo que supone una distorsión del mundo en el que vivimos. En el caso de los videojuegos, están haciendo algo grandioso para entretener en estas semanas. Es una herramienta muy buena para tener normalizada la situación de los niños y es algo muy bueno para que se mantengan en relación con sus amigos. Yo creo que una vez que la situación se supere, va a llevar a los niños a valorar situaciones que ya daban por hechas antes del confinamiento. Esto va a abrir a los niños a que valoren más en jugar en espacios abiertos y en salir a la calle. Lo que es un hecho es que el tener acceso a los videojuegos ayuda mucho y si esto hubiese sucedido hace 50 años, esto hubiera sido mucho más duro.


