Entrevista a Siete de Picas: “El talento no se mide en likes, ni en suscriptores o reproducciones” | Nostromo Magazine
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Entrevista a Siete de Picas: “El talento no se mide en likes, ni en suscriptores o reproducciones”

por Martín Velarde Falcón

El grupo presenta su primer álbum, ‘Lo Que Queda de Mí’, una oda al verano, disfrutar de la juventud que un día se va y a la cerveza, palabra que se repite a lo largo de casi todo el disco. El sábado 8 de junio se presentan ante el público de la Joy Eslava.

Desde hace semanas, se pueden leer en redes sociales titulares como “Así es ‘Siete de Picas’ el grupo que lo está reventando en Instagram”. Es cierto, en nueve meses han pasado de 00 a 16K seguidores y van a debutar como grupo en la Joy Eslava de Madrid. Casi nada.

Sin embargo, a ti, que estás leyendo este texto, te lanzo la misma pregunta que debatí con ellos: ¿Hasta qué punto el público de las redes sociales es real?

Ellos lo tienen claro. “Puedes tener dos millones de seguidores; incluso puedes comprarlos, pero si tu música no tiene algo que guste o exprese –de calidad, en definitiva–, lo que va a pasar es que cuando quieras dar un concierto en vivo no va a ir nadie a verte”, explican.

Joaquín Puche (voz), Diego Mérida (guitarra), Jorge Pulido (guitarra) e Iker Vega (batería) se juntaron hace más de diez años para tocar. Mataban el aburrimiento entre instrumentos y, por aquel entonces, un par de batidos de chocolate. Hoy han cambiado los batidos por cerveza, han crecido, han tenido “la suerte de cursar carreras universitarias” y han decidido profesionalizar el grupo, ahora convertido en “proyecto de futuro”.

El pacto

El ladillo bien parece el título de la nueva película de Martin Scorsese. Sin embargo, resume a la perfección lo que los cuatro integrantes del grupo apalabraron. Hasta que no terminaran la carrera no dedicarían el cien por cien de su tiempo a ‘Siete de Picas’.

Si bien es cierto que a Jorge le quedan algunos años de servicio universitario (sí, una ingeniera es equiparable al servicio militar), los cuatro son conscientes de la importancia que tiene aprovechar cada minuto de un ensayo, directo o entrevista.

Son agradecidos y muy conscientes de que hay gente que no se puede sentir identificada con su música. “Nuestro público no es cerrado, pero si tuviéramos que resumirlo sería algo así como la gente joven, más o menos en edad de estar cursando una carrera, que quiere desconectar del día a día de la facultad y, además de sacar el curso adelante, pasárselo bien”, comenta Joaquín.

La suerte, ese elemento confuso de la ecuación del éxito

Cada grupo, cada artista y, en general, cada persona de este planeta tiene uno o una serie de objetivos. Y si no los tiene, debe buscarlos. Por supuesto, ‘Siete de picas“ fue preguntado sobre lo que pensaba en relación a este concepto tan ambiguo. En las redes sociales se pueden leer comentarios como “son Taburete 2.0” o “que suerte han tenido para llegar a donde están”.

“Es curiosa la comparación. Nosotros tenemos temas compuestos desde antes de que existiera Taburete”, cuenta Jorge, mientras Iker asegura que toda comparación no la toman como crítica, sino como halago. “Nos han comparado con Hombres G, con Taburete, con Morat… ¡Mira qué bien! No todo el mundo puede decir eso”, señala orgulloso.

“Tuve un profesor de universidad que me dijo una frase que no olvidaré nunca: «La suerte se define como el momento en el que el trabajo y la oportunidad se juntan»”, confiesa Joaquín. Chapeau por ese profesor, por cierto. “Nosotros llevamos tocando más de diez años, pero es ahora cuando hemos puesto todo lo que tenemos, en cuanto a tiempo y recursos, por esto. ¿Eso es suerte? Sí, porque nos han dado la oportunidad de crecer; pero también hemos trabajado”, añade Diego.

A ojos de quien escribe esto, Diego es el más reservado. Quizá la hora a la que grabamos la charla no acompañaba. Las 16:30 horas de la tarde están reservadas para el café y la siesta, no para esto. Desde aquí, lo siento, Diego.

«Existe una base, las canciones»

Llevan tocando casi trece años juntos y lo fácil hubiera sido preguntarles por los cambios que ha habido desde entonces. Sin embargo, aprovechando que, de momento, la cosa parece que va in crecendo, quise conocer lo que no quieren que cambie nunca, pese a los buenos y malos momentos que depare el futuro.

“Lo que no va a pasar es que alguien meta la mano en nuestro trabajo y lo cambie. Podemos arreglar las canciones, pero la esencia de los temas, de una estrofa o de una melodía siempre va a ser la que nosotros queramos. Así nace ‘Siete de Picas’. Nunca hemos tocado versiones y hemos apostado por lo compuesto en propiedad. Existe una base incorruptible, nuestras canciones. Si eso cambia algún día, seremos otro grupo, pero no ‘Siete de Picas’”, explica, un poco más despierto, Diego (es broma Diego, hay que reírse de la vida).

La industria y las reglas del juego

Que el mundo musical atraviesa una etapa de explosión cultural y, al mismo tiempo, de implosión económica es un hecho. “Ahora mismo en España, no hay término medio. O te comes los mocos o lo revientas. Es un mundo muy difícil porque cada día hay más competencia. Hay talento brutal en las redes y en la calle. Es normal, teniendo todo esto en cuenta, que las familias se preocupen. En mi caso, desde pequeño siempre se me ha dicho que tuviera cuidado, pero ahora en casa están muy contentos con los avances”, avanza Joaquín.

“Todos nos comprometimos con nuestros padres en finalizar nuestros estudios universitarios. Es el contrato que firmamos y, si por el motivo que fuera, no funcionáramos en la música, seguiríamos remando a nivel profesional para vivir, sin dejar la música de lado”, completa Iker.

El barro, ¿el inicio perfecto?

Si alguien conoce un grupo o artista que empieza de forma directa en la cima, que avise. ‘Siete de Picas’ conoce lo que es pisar suelo empantanado. Aunque nunca ha peligrado la existencia del grupo, sí lo ha hecho el deseo de profesionalizar todo. Por ello, los cuatro siempre han contado con las personas que, desde el primer minuto, han apoyado al grupo. “Nuestro círculo cercano, entiéndase por familia, pareja y amigos, siempre ha estado apoyando esto. Mucho nos tienen que querer. Tenemos amigos de la infancia que han venido a todos los conciertos que ha dado este grupo. Hemos tocado para cinco personas y ahí, esas cinco personas, eran ellos”, comienza Jorge.

No están solos a nivel profesional. “Nosotros somos la cara visible, pero detrás hay un curro digno de matrícula de honor. Edu Figueroa, nuestro productor, apostó por nosotros y sigue aguantándonos. Marina Sanz, que se encarga del trabajo artístico, y Alberto Cervera, nuestro mánager en CERSA Music, también nos dedican gran parte de su tiempo. Yo estaré toda la vida agradecido”, añade Joaquín.

Salta Iker (el batería, no el portero). “No hay que olvidarse de los amigos y amigas que han hecho trabajos gratis, sobre todo el hermano de Diego, Antonio, que nos ayudó muchísimo en el primer videoclip. Nos han hecho sesiones de fotos gratis, grabaciones caseras para las redes sociales… ¡Uf! Les debemos mucho”, concluye.

La burra, la casa y el disco

Durante dos semanas. ‘Siete de Picas’ se encerró en una finca alquilada para grabar el disco. No estaban solos. Junto a ellos, interrumpiendo de vez en cuando las grabaciones, había una burra, Paca.

Le cogieron tal cariño que, en lugar de escoger una pica para el logo, escogieron la cara de un animal que dejó de ser simplemente una mascota, para convertirse en una más de la familia. No pudieron llevarse a Paca de aquella finca, pero se quedó en memoria de todos los que pisaron aquel lugar.

“Era mejor amiga nuestra que nosotros entre nosotros mismos”, dice Jorge. “Paca representa el momento en el que los cuatro decidimos dar el 500% de nosotros mismos por y para el disco”, completa Joaquín.

Cuatro artistas, cuatro mensajes y uno en común

Si eres lector de ‘Nostromo Magazine’ sabes que intento terminar las entrevistas con un mensaje reivindicativo de cada persona que pasa por el micrófono de esta revista. ‘Siete de Picas’ no iba a ser menos. Todos tenemos algo que reivindicar.

“El cambio climático me parece algo que estamos viviendo y a lo que se está haciendo menos caso del que deberíamos. Pienso en la cantidad de cambios que podemos hacer por el futuro de este planeta y me fastidia saber que a la gente le da igual. Musicalmente, me gustaría reivindicar que la gente investigara un poco más, aprovechando toda la música que tenemos a nuestro alcance”, arranca Joaquín.

“Me sumo a Joaquín. Me gustaría que la gente abriera su mente y escuchara a bandas de cinco seguidores, cien o ninguno. El talento no se mide ni en likes, ni en subscriptores ni en reproducciones”, prosigue Iker.

“Yo voy a dar la chapa de ingeniero, pero antes, quiero hacer pública una opinión que creo que todos compartimos. Falta mucha apuesta por parte de las instituciones públicas en cultura. Es increíble que no haya servicios gratuitos para fomentar la cultura de este país. Ypasa en la música, en el teatro, en todo… En Alemania se promueve todo muchísimo más, a nivel económico y promocional. En cuanto a la chapa de ingeniero, quiero recordar que entre 2024 y 2026 se van a cerrar seis centrales nucleares. Como los gobiernos son cada cuatro años, se supone, nadie se preocupa por esto. Cuando esas centrales cierren va a haber un incremento del precio de la energía que vamos a flipar. Puede parecer una chorrada, pero no lo es. Los problemas también son alargo plazo”, explica Jorge.

“Sigo la estela de lo que han comentado los tres en cuanto a la cultura, pero me gustaría soltar una lanza en contra de las todopoderosas a las redes sociales. Nacimos en una sociedad en la que no existían estas herramientas, hoy muy mal utilizadas. Leíamos, hacíamos deporte y salíamos a la calle a descubrir lo que no conocíamos. Cuando veo niños pequeños con un móvil en las manos me pongo enfermo. Hay que regular mejor eso. Es una cuestión de educación. El otro día vi en las noticias datos sobre el bulling a través de redes sociales. Si ya lo había sin él, imagina ahora bajo el anonimato”, finaliza Diego.

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