¿Era necesaria una segunda temporada de 'I am not okay with this'? | Nostromo Magazine
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¿Era necesaria una segunda temporada de ‘I am not okay with this’?

por Javier Caminero

Hace unos días Netflix, a través de un escueto comunicado, hizo oficial la cancelación de la serie I am not okay with this (“Esta mierda me supera” en castellano). Tras la exitosa y aclamada por la crítica primera temporada, Jonathan Entwistle, productor de la serie –y de The end of the f***ing world-, ya tenía todo listo para comenzar a grabar la segunda. Entonces, si el estreno consiguió tan buenos resultados, ¿por qué ha cancelado Netflix la serie? Según el mensaje lanzado por la plataforma, la culpa la tienen “las circunstancias causadas por el COVID-19”.

Solo unos días antes de la cancelación de I am not okay with this, el New York Times la incluyó en su lista de los mejores productos disponibles en Netflix. A los pocos días de su estreno, que fue el 26 de febrero de este año, todo el mundo tenía algo que decir sobre ella en las redes sociales. La serie se convirtió en uno de los mayores éxitos del 2020 y sus seguidores esperaban impacientes cualquier noticia sobre la grabación o el lanzamiento de una segunda entrega. Sin embargo, y aunque me habría gustado que la trama continuara, creo que la calidad de su primera y única temporada son más que suficientes para hacerse un hueco entre lo más destacado de su género.

El principal punto a favor de esta serie es, sin duda, lo fácil que es verla. Sus episodios no superan los 25 minutos de duración y eso, sumado a una trama sencilla pero interesante cuyo desarrollo engancha al espectador sin despistarle, hace que I am not okay with this sea carne de maratón.

Por otro lado, el hecho de que el argumento, a priori realista –e incluso costumbrista- tenga trazas de ciencia ficción, es tan inusual como atractivo. Al principio cuesta asimilar que la protagonista, Sydney Novak (interpretada por una genial Sophia Lillis), tenga un superpoder. Pero, a medida que avanza la serie, lo más normal es querer descubrir a la vez que Syd el origen de su extraña habilidad y el destino que le espera con ella.

Fotograma de ‘I am not okay with this’ / FilmAffinity

En cuanto al desenlace de la temporada, el cliffhanger intriga y, desde que se confirmó la cancelación, duele. No sabremos nunca a ciencia cierta quién es el hombre que se dirige a Syd después de que ella, incapaz de controlar su poder, haga explotar la cabeza de Brad (Richard Ellis). Por eso, y teniendo en cuenta que la serie no volverá, considero oportuno intentar interpretar el final dándole el tratamiento que merece.

Tal y como estaba avanzando la trama hacia el último capítulo de la temporada, no parecía muy difícil vaticinar quién era ese hombre. Así, creo que ese “fantasma” que seguía a Syd y que le dice “empecemos” en la última escena de la serie era su padre. De él heredó ese poder sin saber siquiera que lo tenía y de él debería aprender todo cuanto fuera necesario para controlarlo.

En base a esta interpretación, por lo tanto, I am not okay with this tendría un desenlace redondo y que, a la vez, dejaría lugar a la interpretación de la audiencia. Por eso considero que, si bien es cierto que el final de la primera temporada da muchas ganas de ver una segunda, esta no sería imprescindible para asegurar el legado de la producción. Y eso, visto con perspectiva, es algo espectacular y muy poco frecuente: a I am not okay with this le ha bastado con siete capítulos de apenas 20 minutos para ser uno de los mayores fenómenos de Netflix. Me parece, en definitiva, una serie sobresaliente.

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