Estrella Fugaz: "Hago música porque lo necesito para ser feliz" | Nostromo Magazine
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Estrella Fugaz: «Hago música porque lo necesito para ser feliz»

por Andrés Cabello

El día 10 de enero tendrá lugar en la icónica sala madrileña Costello un evento organizado por Calima Comunicación que no dejará indiferente a nadie. En dicha velada, Estrella Fugaz presentará sus temas ante el público, con motivo del encuentro tuvimos la oportunidad de charlar con Lucas, voz del proyecto musical y padre a partes iguales.

A modo de introducción, llegas a un sitio nuevo, donde nadie te conoce. ¿Cómo te definirías?

Eeeem… Supongo que así en principio soy un tipo sociable y si salimos juntos por ahí seguramente nos lo pasemos guay. Si me tratas bien yo te trato bien. No me gusta el drama, ni la gente dramática, ni la que te calienta la cabeza. Pero vamos que si quieres hacerte una idea de cómo soy nos vamos a ver un concierto y a tomar algo por ahí.

Recuerdas ese primer momento en el que dijiste: “yo quiero ser músico”

Recuerdo los primeros momentos de disfrutar con la música. En las clases de guitarra tocando partituras dobles con mi profesor o cuando me daban partituras con bajos o hacer ruido en el local de ensayo. Momentos de disfrute haciendo música recuerdo muchos y sé que seguiré haciendo música hasta que palme, pero no recuerdo un momento en el que haya pensado que quiero estar todo el rato en los escenarios. Lo que sí he pensado es que quiero ganarme la vida haciendo cosas que me gustan y no trabajando en cosas que detesto o con las que me siento desgraciado. Me da miedo pensar que un día me ganaré la vida haciendo música y empezaré a detestarla.

En vuestra biografía de Instagram os etiquetáis como: “Electrónica, folk, pop”. En la actualidad parece que las etiquetas repudian, ¿tan clara tenéis vuestras etiquetas?

Puse eso porque toco guitarra española, lo que hago es bastante pop y meto elementos electrónicos. Creo que era una pista para que la gente se anticipara un poco a lo que iba a escuchar.

Hace unos meses sacásteis ‘Un sendero fluorescente’. ¿Cómo fue el proceso de creación del disco? Es decir, ¿cómo y de qué os empapáis a la hora de crearlo?

Estrella Fugaz era un proyecto que empecé en casa mientras enterraba otro y me seleccionaron para las becas de producción de Matadero. Tenía dinero y pude renunciar a algunos trabajos para centrarme en el disco y estructuré mi vida un poco en torno a él, organizándome con otros padres para el cuidado de nuestros hijos vs trabajo. Así pude hacer jornadas intensivas. Allí compuse una gran parte del disco, reestructuré algunos temas pensando en el directo y conservé algunos tal y como se grabaron la primera vez. En realidad fue un proceso muy intenso y solitario en el que tomé decisiones tajantes, perdí miedo a pedir y a meter tijeretazos a los temas y trabajé para que el disco se pareciera más a mí, con drama y humor y que aunara muchas de las cosas que he escuchado a lo largo de mi vida. El resto de mi rutina seguía igual, no me puse a escuchar cosas para inspirarme ni hice un retiro espiritual. Me abrí en canal y saqué todo lo que tenía dentro, creo que es lo más sincero que he hecho.

También dedicamos parte del tiempo a pensar en el tema de la percusión y a pensar en los sampleos de los que se encargaría Ricardo, a como afrontar el directo y a como sacarle el máximo partido al dúo, pero fue un disco en el que me encerré bastante. Las letras, temas, arreglos, sampleos, grabación y mezcla los hice yo, las bateras Ricardo y lo masterizó Ángel Sonoplan. Lo mejor que me ha pasado es que no me respondiera el productor al que escribí.

Vuestro estilo, si no me equivoco, creo que está muy diferenciado con el resto de la industria. ¿Cómo decidisteis crear desde este estilo tan peculiar?

No ha sido una decisión, yo hago lo que sé hacer y de manera natural he ido mezclando las cosas que me gustan, luego ha habido cosas que han cambiado con el tema de las colaboraciones, que en el disco hay bastantes. Por ejemplo, yo no sabía cómo enfrentarme a las voces de Soleá porque no tengo ningún vínculo con el flamenco y eso me encantó. Es muy guay que Ricardo no sea un batería con trayectoria pop, creo que ha tocado de todo menos pop y da soluciones que otros baterías no harían, es una suerte, un arma secreta.

Personalmente, ¿qué es lo que más te llena de la música?

Hago música porque lo necesito para ser feliz, no me imagino no haciendo música, sería un desgraciado. De escucharla, pues la verdad es que el 95% de cosas que escucho no me gustan, pero cuando encuentro algo que me conmueve me pone muy contento, es como un flechazo.

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¿Cómo ves la industria musical y qué cambiarías?

No sé mucho sobre la industria musical, pero las industrias tienen como finalidad convertir algo en dinero, sacando el máximo beneficio. Cambiaría el modelo de producir cosas en general. He conocido más el mundo del mercado del arte desde dentro de una galería y en fin.

Sobre vuestra estética, que por cierto, me flipa ¿pensáis que más que músicos sois artistas multidisciplinares?

Ricardo y yo nos conocimos hace unos 20 años en la facultad de BBAA de Madrid. Yo hice algunas cosas decentes sobre todo en serigrafía y otras técnicas de estampación pero creo que no tenía mucho que decir en lo plástico, por eso me centré en el sonido, porque disfrutaba más. También formamos parte de un colectivo de arte en el espacio público y de una asociación cultural autogestionada durante varios años. Ricardo sin embargo todavía trabaja con la imagen; diseñó la carátula del disco siguiendo algunas pautas que le di sobre temática y color. También maquetó el single usando un dibujo de mi hija Mina. A mí me mola lo fantástico, la ciencia ficción, las cosas extrañas, los colores y el humor y es lo que intento reflejar con la imagen de Estrella Fugaz. Algo que me mole y de lo que al mismo tiempo te puedas mofar. Que pienses que somos gilipollas.

En unos días anuncias fechas para tocar en Costello, ¿qué nos puedes adelantar del show?

¡Sí! Justo acabo de entrar a formar parte de Calima Management & Comunicación y ellos han organizado este bolo junto a Ángel Calvo y los trenes de larga distancia y Manuel Leunam, que será el 10 de enero en la Sala Costello de Madrid.

Estoy tramando cosas de imagen para que nuestra puesta en escena sea más mona. Ricardo y yo no somos muy de poner posturas ni caras, yo muchas veces estoy a punto de llorar por cosas de las letras pero siempre me contengo así que como no damos para show quiero llevar visuales y quizá hacer una bandera para la tarima o algo así. Ya veremos, igual llevo bailarines rusos o caniches heterotrapecistas.

Ahora imagínate que te dan la oportunidad de cambiar una sola cosa en el mundo, ¿qué cambiarías?

Uf no sé… El ser humano es muy hijo de puta, lo destruimos todo. Hacemos cosas guays como la música, la gastronomía, el amor, pero son cosas que sólo disfrutamos nosotros. Igual elegiría quitarnos de en medio a todos de un plumazo indoloro.

Por último, un disco, una película y una canción.

Un disco es imposible. Recuerdo la sensación de la primera vez que escuché el Slanted & Enchanted de Pavement <3, de dormirme de gusto con el pasaje largo de The diamond sea del Washing Machine de SY mientras “estudiaba”. De flipar con el Neon Golden de The Notwist con el que aprendí muchas cosas y de elegir un disco por la carátula y que fuera de mis discos favoritos hasta hoy Bem-Vinda Vontade de Mice Parade o volver a creer con Friend de Rozi Plain. De pequeñín me emocioné muchísimo con Big y me traumaticé con El Ente y El Exorcista por verlas completamente fuera de edad, me gusta la ciencia ficción en general, con casi cualquier basura de extraterrestres, futuro postapocalíptico o similar me tienes ganado. Fumé muchos porros con mis colegas viendo pelis de serie b como Brain Dead o vhses de zombies. Siendo un poco más mayor me gustaron series emotivas o sobre la muerte como Dr en Alaska y A dos metros bajo tierra y luego lo demás son cosas más obvias que te diría cualquier estudiante de Bellas Artes. No soy el mejor compañero para hablar de cine aunque quizá sí para recordar cosas un poco peculiares.

Con el tema de la canción me voy a mojar. Cuando era pequeño mis hermanos me tangaban y me tocaba ir en el asiento del medio en el coche. Recuerdo marearme y oler a colonia y un poco al tabaco que mi madre se fumaba antes de entrar; Winston. Algunos fines de semana íbamos a comer a Torrijos y mi padre ponía música que entonces detestaba pero había un tema que tenía algo que me gustaba mucho, el tema es El gran Varón que interpretaba Willie Colón pero el autor es Omar Alfanno. Habla de la transexualidad, del VIH de entonces, la migración, el rechazo social, el arrepentimiento. Con sus cosas, me parece una letra brutal todavía hoy. Ese el único tema que me sigue emocionando de la misma manera con el paso del tiempo.

Entradas disponibles aquí.

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