La culpa fue del perro

'Un tal Cangrejo' es una novela localizada en el Bilbao de los años noventa que retrata los aspectos más crudos y sórdidos de la ciudad de entonces.
un tal cangrejo

Una tarde, Cangrejo —o Grejo o Crustáceo o ninguno o todos a la vez— saca a pasear a Pintxo, su perro, sin sospechar que ese paseo marcaría su futuro. Él tiene doce años y unos padres divorciados que le niegan el mundo de la calle. Sin embargo, cuando conoce a Jotacé y el Tarado, descubre un mundo nuevo que quiere explorar. Se fija en esos dos que se han criado en la calle y que desde sus ojos son libres. Quiere ser como ellos. Así, Cangrejo se convierte en un joven que se aleja del colegio y vive el mundo de la calle y los conflictos. Aprende qué son la lealtad y el liderazgo, pero también la traición. Y cuando llega al mundo adulto, se da cuenta de que estos no son mejores que los adolescentes; a veces, incluso peores. 

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Un tal Cangrejo (Sexto Piso, 2022) es la cuarta novela de Guillermo Aguirre (Bilbao, 1984). En ella, explora la vida y obra de Cangrejo desde que tiene doce años hasta los veinte a través de narración y de testimonios de gente que lo conoció. Se trata de una novela localizada en el Bilbao de los años noventa que retrata los aspectos más crudos y sórdidos de la ciudad de entonces. También refleja el machismo, la violencia y la suciedad en una novela de aprendizaje divertida pero también dura.

La infancia se va con la ruptura del yoyó, y la educación sentimental de Cangrejo se gesta según la ley de la calle. Además, madurar «no era cambiar por dentro, sino aparentar por fuera». Él desde pequeño se sentía una mascota, pero pensaba que eso no era malo, pues significaba que alguien se preocupaba por ti, por sacarte para que hicieras tus necesidades, por ejemplo. Ha desarrollado su cuerpo y su mente en los bancos de la plaza, entre los amigos del barrio, en un Bilbao que es un personaje más, «una ciudad que nos había sido entregada para crecer y para engañarnos». En ella, los personajes se mueven y tiemblan bajo el triste dintel azul mientras sueñan con ser otras personas.

En la novela, se dice que los cangrejos son animales creados «para luchar y resistir» y que vienen de las profundidades. Aunque el protagonista no tiene el mote por esas razones, podría cumplir esas características. Cangrejo intenta sobrevivir mientras es testigo de la violencia que se ejerce contra los demás y contra uno mismo y aprende lo falso que es todo. Los personajes de esta novela se sienten abandonados y por eso se agarran a las cosas abandonadas. Se mueven por edificios que son como ellos, «algo a medio construir que no puede ser habitado». Hay hijos de madres separadas y con padres ausentes que no han tenido la oportunidad de ser débiles. También hay cosas que no se pueden entender y por eso son difíciles de olvidar. Al final, todos se preguntan lo mismo: cuándo quedaron atrás esos días en que despertabas y las broncas y los problemas del día anterior se habían olvidado. Qué heredamos de nuestros padres. Qué absorbemos de lo que nos rodea. Quién tiene la culpa de que hoy estemos aquí y no allí.

Un tal Cangrejo es como los orines de perro en las esquinas de las calles, los chicles pegados bajo el pupitre. Es aquello que huele mal, la suciedad que molesta pero que ignoramos, que está ahí desde hace tiempo. Es la máscara quitada y la verdad que deslumbra y hace daño a la vista. Todo eso es Un tal Cangrejo, y mucho más, pues se trata de una novela completa, deslumbrante, abrumadora en sucesos y en ideas. Una obra que te da la mano, ante todo, y te muestra el rastro que dejan ciertas vidas mientras se desangran pero aún siguen caminando. Camina o revienta, Cangrejo.

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