Pesadilla en la Cocina: Potitos returns

Por Andrés Cabello

Alberto Chicote vuelve por todo lo alto a su programa más mediático en La Sexta, esta nueva temporada comienza con la visita a una de las ciudades con más talento culinario del país, Girona, y con ello la visita a un restaurante buffet chino, japonés, thai y muchas cosas más, llamado Mizuna Thai.

Fuente: El Español

El dueño del restaurante, cuyo local es heredado de su madre, aprendió a cocinar con soltura y controlar la técnica hasta la perfección en uno de los lugares que más reputación tiene en nuestra era 3.0, Youtube.

Chicote, chef que se defiende con creces en la cocina asiática (tiene un local, Yakitoro, centrado en la cocina japonesa) comienza el programa con la degustación habitual en el que explica los fallos que encuentra, tanto en el servicio como en los platos, de primera mano.

Entramos en la salsita. Comienzan los problemas para Yon, dueño del local, que echa en cara a sus empleados que lo dejan tirado y que su madre pasa de él. Además, se le suma que los camareros no saben castellano. A tope. Como solución, Alberto aconseja al dueño que debe transmitir seguridad e ilusión, pero para ello debe hacerlo en chino. ¿El inconveniente? Que Yon no sabe expresarse en su idioma nativo.

Los camareros le fallan, la comunicación no es fluida y se producen peleas. Los clientes desesperados por la pésima atención deciden irse en desbandá. También, para colmo, ninguno de los integrantes del restaurante se sabe la carta. Desastre asegurado. Pero Chicote siempre tiene soluciones y para ello llama al equipo de reformas para darle dinamismo y otro aire al local. Mamá china (madre de Yon) es feliz con este cambio, ya que veía venir el desastre que estaba acumulando su hijo, por lo que lo agradece emocionada con un meditado «muchia glasia, contenta llolal».

Aparte de la reforma física, se procede a la estructuración de la carta, pasando de 90 a 20 con un guiño a la cocina catalana. Todo apunta a triunfar pero no es como parece ya que la familia que en su caso en su único apoyo para triunfar, no se compromete.

Sin embargo, Yon decide dar un golpe sobre la mesa y concienciar a su equipo. A partir de aquí todo cambia. Sus cocineros, Mao y Zedong se aplican el parche y cocinan a buen ritmo, los platos salen a tiempo y la clientela agradece los buenos platos que degustaron.

En conclusión, el programa nos deja una moraleja: ni los chinos trabajan tanto y desde lo más oscuro se ve la luz.

Chicómetro (frases típicas del programa): cocina de mierda, anda y que salga el sol por Pekín, está más frío que el rabo de un perro, te lo pasas por el arco del Triunfo, más lento que el caballo del malo, parece la cocina de la señorita Pepis o como se llame en chino,