Tristeza, rostro bello

Escrita por Anne Cathrine Bomann, 'Agathe' es una historia delicada de la mano de personajes vulnerables que parecen a punto de romperse.
agathe
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La Bella Julieta

Para saber a qué se tiene miedo uno tiene que empezar pensando qué es aquello que más desea. El protagonista de Agathe (Anagrama, 2021, con traducción al castellano de Victoria Alonso), de Anne Cathrine Bomann, es un psiquiatra que tiene miedo de algo, pero no sabe de qué. Tiene setenta y un años y está a punto de jubilarse. Ha llevado una vida rutinaria sin inmiscuirse en la vida privada de su secretaria, Madame Surrugue, ni en la de sus pacientes. De hecho, se aburre con los testimonios de estos y se dedica a dibujar pájaros. Hasta que llega una paciente nueva, una alemana llamada Agathe que altera su tranquila vida profesional.

Esta es la primera novela de Bomann, un debut brillante por la cantidad de lenguas a las que se ha traducido y las críticas internacionales que ha recibido. Como dato de la autora, en la solapa dice que ha sido doce veces campeona danesa de tenis de mesa. Esta historia se desarrolla en las afueras de París en 1948. A través de capítulos muy breves, el psiquiatra alterna la narración de su día a día con las sesiones con Agathe y con otros pacientes. Ella tiene problemas psiquiátricos y una vida llena de misterio, y estuvo ingresada en un centro por intento de suicidio. El narrador describe la soledad que siente y la relación que mantiene con otros, algo de lo que siempre ha huido. Sin embargo, la aparición de Agathe desestabiliza sus ideas, su comportamiento y sus costumbres.

Ni siquiera con su secretaria, con la que he compartido treinta y cinco años de profesión, comparte una relación cercana, y dice que es un elemento más de su lugar de trabajo como puede ser el diván. A la aparición de Agathe se suma la baja que esta pide, algo infrecuente en ella, dejando así al psiquiatra solo ante el peligro. Él empieza a ver a Agathe como un caso interesante y piensa en ella incluso fuera de la clínica. También se pregunta sobre el sentido de su vida. Los pensamientos existencialistas anegan su mente. El psiquiatra tiene miedo de que el tiempo pase. Antes quería que así fuera para jubilarse, pero ahora Agathe le ha hecho sentir su paso.

El psiquiatra y Agathe se reconocen en sus respectivas soledades porque ella, aunque está casada, se siente así. «Lo estoy en cualquier caso. Hay algo solitario en el hecho de no vivir. Como si vieras que otros juegan mientras tú tienes la pierna rota». El narrador observa a Agathe y piensa en ella. Se enfrenta a los problemas de su paciente mientras intenta ayudar a un conocido que agoniza y a sí mismo, golpeado por el existencialismo. Se pregunta de qué sirve la existencia de una persona, cuál es su cometido, si puede ser de utilidad… Una paciente le dice: «Uno puede acabar siendo una criatura insignificante si nadie lo quiere».

El psiquiatra también habla sobre la inexistencia de amor en su vida, tanto otorgado como recibido, mientras se desarrollan historias paralelas de amor que pasan desapercibidas: la de un paciente cuya mujer ha fallecido y la de su secretaria y su marido. El narrador expone cómo el amor se refleja en momentos de enfermedad y de muerte y cómo al final solo queda esa persona amada como asidero. También sobre si es más fácil morir si nunca se ha querido, aunque si nunca se ha querido también es más difícil vivir, como él mismo apunta.

Bomann habla sobre la soledad, la complejidad de las relaciones humanas, el existencialismo, los traumas, el aislamiento, la empatía, el paso del tiempo y los recuerdos que nos persiguen. También sobre lo que deseamos hacer y cuándo es demasiado tarde para conseguirlo. Sobre la sensación de sentirse desubicado y no saber cómo vivir o tener la impresión de que la vida se va y no puedes hacer nada porque no sabes cómo detenerla ni cómo aprovecharla.

El narrador nunca ha salido de París y en su casa convive con sus pensamientos. Reflexiona sobre su vejez, que implica invisibilidad, y siente pena de sí mismo por la soledad. Tiene la esperanza de ser visible y existir para alguien. Él escucha cómo su vecino de al lado toca el piano. Lleva oyéndolo muchos años, pero no lo conoce en persona, y a su vez espera que su vecino sepa de él por los ruidos que hace. Sin embargo, un día descubre que su vecino es sordo y que, por tanto, ni siquiera ha existido para él a través de sus ruidos. En una ocasión, vio en una cafetería a una pareja que se acariciaba la cara con gestos cariñosos e imaginó que algún día fuera él quien se sentara ahí y sintiera eso.

Agathe es una historia delicada de la mano de personajes vulnerables que parecen a punto de romperse. Una obra sobre los miedos, el sentido de la vida, cómo el amor nos acompaña y nos la hace más fácil y cómo la soledad y la insignificancia pueden hundirnos y deteriorarnos. Sobre ser invisible y sobre el amor que (no) recibimos. En definitiva, sobre si una vida sin amor tiene sentido. Sobre si la vida, en general, lo tiene.

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