Así es Chill Chicos (Parte II): "La música es medicina" | Nostromo Magazine
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Así es Chill Chicos (Parte II): «La música es medicina»

por Martín Velarde Falcón

Jamás pensé que la segunda parte de una entrevista fuera a despertar tanta expectación. Aprovecho que tengo tu atención para darte las gracias por dedicar un poco de tu tiempo a la música nueva; a la música sin prejuicios, en definitiva.

Chill Chicos es especial. Calaron en lo más profundo de mi gusto musical y lo están haciendo en el de mucha gente. Afortunados somos de haberles conocido antes de que pisen el escenario de los festivales más importantes de este país.

Sinceros, inquietos, inteligentes, amables y muy creativos. Así definiría a Salva, Pascual y Javi.

En la primera parte de la entrevista, el preludio, los tres protagonistas de esta historia explicaron detalladamente el contexto en el que se desarrolla su música. En este segunda, y última, parte, tratamos la generación millennial, la lealtad a unos valores base, el proceso de creación de sus temas y el mensaje que quieren dejar.

Chill Chicos team @chill.chicos

¿Se os puede conocer más a fondo a través de vuestras letras?

Pascual: Las letras, normalmente, las escribo yo. Sin embargo, siempre nos sentamos los tres a debatir qué mensaje queremos dar en cada tema y qué música vamos a poner a esa letra para que esté todo bien coordinado. Las letras siempre están enriquecidas por experiencias personales. A la hora de escribir, el factor común es rebuscar en las emociones que mejor expreso o que más he sentido. 

Hay de todo, desde relaciones familiares hasta relaciones personales y hechos o historias, contadas de forma lírica. Lo que la gente ha captado muy bien es el aura que tratamos de conseguir. 

Javi: Creo que en tu pregunta, ahora que hablamos de todo lo que es la “generación millennial”, hay una segunda pregunta implícita, que sería “¿Hasta que punto se puede confundir la persona del artista?”. En proyectos más grandes, como C. Tangana, por ejemplo, está muy clara cuál es la división entre ambas facetas. Él no lo dice, pero existe y ahí radica gran parte de la magia. En Chill Chicos es más complicado. Intentar entender cómo somos a través de nuestra música puede generar confusión. Nosotros estamos llevando las riendas de un producto artístico y de nuestras vidas, pero por separado. Si alguien quiere conocernos, lo que tiene que hacer es venir a charlar con nosotros, no interiorizar las letras buscando características personales. 

Salva: El momento en el que explicas una canción, corres el riesgo de matarla. Esto es como el cine. Ningún plano es casualidad. En la música, cada pequeño detalle cuenta y cada elemento que forma parte de un tema está colocado específicamente en ese lugar por un motivo. Chill Chicos es mucho más que sus letras, por un lado; y Salva, Pascual y Javi mucho más todavía, por otro.

Estoy muy de acuerdo. Hay casos muy sonados en esta dicotomía. Michael Jackson, por ejemplo.

P: Efectivamente. A raíz de lo que comentabas antes de los millennials, y de la mano con lo que Javi dice, me gustaría destacar que, a día de hoy, la juventud ha encontrado en muchas ramas, entre ellas la música, la manera de expresar sentimientos y mensajes que antes no podía. Hay mucha más empatía ahora que antes. No tenemos como objetivo principal trascender en la escena musical mundial, pero sí aportar nuestro granito de arena para que la música siga su camino con libertad. Es el momento de hacer caso omiso a la poca atención que se presta a la juventud. 

J: Vivimos en una época donde el movimiento artístico está pasando por una situación de explosión muy bestia y es un honor formar parte de ella. 

Es difícil transmitir. Sin embargo, conseguirlo es un premio sin precio. ¿Qué objetivo persigue cada uno de vosotros con la música? No se come de remuneración emocional.

J: Esta es una muy buena pregunta. De hecho, no hemos llegado a ese punto y es una conversación pendiente que tenemos. Estamos llegando ahora, vaya. 

También te digo, como ahora estamos todos a una centrados en el presente, buscamos no confundir los objetivos a largo plazo con los de a corto. Llegar a la cresta de la ola musical es medianamente fácil; lo difícil es mantenerse en ella. Trabajamos para que el proyecto sea lo más a largo plazo posible, pero somos realistas. Ahora bien, no conviene trabajar por y para ello si no disfrutas el presente. 

La remuneración emocional de la que hablabas –que, por cierto, me gusta mucho el concepto– es el equivalente a la pasión y ganas de seguir adelante. La remuneración económica es un sueño pero no hay que obsesionarse con eso.

Javi a la guitarra inmortalizado por @lokapto

A veces la explosión comercial llega de repente, como con ‘Operación Triunfo’. ¿Me equivoco?

J: Sí, pero eso no es extrapolable a lo nuestro. ‘OT’ no vive la realidad cultural de este país. El fin único es hacer dinero. Si hacemos balance entre lo que se ha invertido en los supuestos talentos musicales de ese programa y lo que luego ha terminado saliendo y dando frutos… no hay color. Es el ejemplo de capitalismo a gran escala en la industria. 

P: No se trata de forzar el proyecto para que reporte beneficios. Uno se imagina mil cosas, pero siempre con cautela. Está permitido soñar, pero con los pies en la tierra. Es difícil no confundirlo. Desde luego, lo que más nos llena es saber que la gente nos escucha y que gente a la que admiramos ha hecho buena crítica de nuestra música.

Luego hay grupos reacios a colaborar.

S: A nosotros nos encanta la música. De hecho, no sólo escucharla sino todo el proceso creativo que hay detrás, desde la composición de la melodía, hasta el montaje del vídeo, pasando por la cerveza entre rotura mental para componer y rotura mental. Además, acumulamos una cantidad de experiencias geniales, para lo poco que llevamos.

J: Si no hubiera remuneración emocional, sólo se podría escuchar a los artistas de ‘OT’. La crítica es desde el punto de vista del consumidor, no del músico. De hecho, tiene un mérito tremendo lo que consiguen con este reality. Se propusieron vender un formato y sacar cantantes a la luz. Hecho. Olé.

S: Debe ser duro pasar de cero a cien en tan poco tiempo. No debe ser sencillo salir a cantar al Santiago Bernabéu delante de decenas de miles de personas.

Vuestros gustos musicales… ¿de dónde nacen?

P: Habría que analizar concretamente de dónde venimos. Hemos palpado la música desde muy pequeños, cada uno en sus casas. Salva y Javi empezaron tocando la guitarra. Yo vengo del conservatorio; tocaba el violín. Ellos pertenecen a otras ramas muy diferentes. Mis padres me pusieron mucho U2 y mucha música clásica. El enriquecimiento que supone el mero hecho de juntarnos es increíble. Cada uno de nosotros se decanta por unos gustos personales pero siempre estamos aprendiendo del otro. Lo considero hasta necesario. 

Yo escucho desde Camarón hasta Bad Bunny, pasando por música clásica, jazz y el mismísimo mainstream, para saber que está sonando. La música, me atrevería a decir, es medicina. Tiene un factor psicológico muy bestia.

J: El filtro de nuestra música es que no hay ningún filtro. El gran mestizaje de nuestros gustos es uno de los puntos fuertes de Chill Chicos. 

S: Antes de llegar aquí, yo mismo me había puesto la etiqueta de “rockerito pureta” y sólo escuchaba a Led Zeppelin, Nirvana y dos más. Recuerdo que Javi era muy indie. Me he dado cuenta de lo que mola el trap, el indie y la música clásica. He aprendido a respetar todos los géneros.

Pascual por @jonh_pa en sala REM, Murcia

Sería fácil (creo) preguntaros por los cambios y la evolución que ha habido desde que empezó esta aventura, pero prefiero conocer qué no queréis que cambie nunca. ¿Cuál es la base férrea de Chill Chicos?

P: Hacemos lo que nos gusta porque nos gusta. Somos sinceros y creemos en transmitir emociones reales, empíricas y propias. El valor primordial es ese. ¡Ah! Y que cada vez que me suba a un escenario voy a llevar gafas.

J: No tenemos prejuicios. Los prejuicios llevan al miedo a los cambios. Creo que tenemos una gran apertura de miras. Estamos dispuestos a cambiar cosas por llegar a la música que queremos crear. 

S: El día que no disfrute de esto, lo dejaré. Nos queda mucho por vivir y eso es lo genial, la incertidumbre de querer disfrutar sin saber exactamente lo que viene.

Cambio radical. Las redes sociales son una herramienta maravillosa, pero… ¿son un arma de autodestrucción?

J: Las redes son un medio, no un fin. Si el objetivo es tener likes, se desdibuja el camino final. A fin de cuentas, un artista muestra su producto al público. Siguiendo esto, creo que todos somos un poco artistas en Instagram. Nosotros metemos más gente en los conciertos que comentarios tenemos en las fotos. Vivimos esa realidad. Me encanta. Nosotros incluso nos forzamos a publicar contenido. Compartimos mucho menos de lo que podríamos, vaya. 

P: Es un arma de doble filo si permites que sea así. No dejamos que nos coma la negatividad. Si alguien quiere hablar mal de nosotros, es bienvenido también. No existe la publicidad negativa.

S: Es un aspecto más del proyecto a cuidar. Ahora bien, el apoyo real a un grupo se da cuando compras una pieza del merchandising o una entrada al concierto. Las cosas como son. No hay nada más valioso que saber que alguien nos está dedicando su tiempo y, en este caso que comento, hasta su dinero.

Para terminar, me gustaría que os olvidarais de que estoy aquí. De hecho, aprovechando lo que Salva comenta, sería genial que imaginarais estar delante de vuestro público. Si quisierais reivindicar algo, ¿qué sería?

P: Diría que hay que ser felices. A veces está hasta mal visto. No lo entiendo. Me tomo el lujo de dirigirme a la comunidad joven, para recordarles que estamos juntos en esto. 

S: La escena no son sólo los músicos sino también la ente. Invito a la gente a que vaya a conciertos, incluso de grupos que no conoce. Ha sido genial salir de mi zona de confort musical y creo que se sale ganando si se hace. La realidad de la música en directo está cambiando. 

J: Me gustaría mandar un mensaje a la gente que hace música. Yo tenía muchas ideas, pero no las llevaba a cabo. Hay que ponerse, equivocarse, levantarse y volverse a poner. No existen los proyectos perfectamente medidos. Hay que dejar espacio a la improvisación y al aprendizaje.

Gracias, chicos, de verdad. Ha sido un inmenso placer aprender de vosotros. Esta charla queda grabada para la posteridad. Espero que el mundo siga disfrutando de vuestra música el máximo tiempo posible.

Además, acaban de lanzar hace unos días el single del verano, ‘SIN TI’, disponible en spotify, donde se mantiene el rollo y el estilo tan característico de Chill Chicos: la vida chill, la vida mejor.

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