Ralphie Choo: «Al final a todos nos interesa lo mismo, que es hacer cosas nuevas que impacten»

Desde Daimiel (Ciudad Real) atrapado por las nevadas hablamos con Ralphie Choo, un artista que mezcla lo más puro del sinte-pop con lo más underground del género, dando como resultado una lluvia de ideas que te dejará loco.

¿Cómo se define a sí mismo Ralphie Choo?

Pf (risas), es una pregunta un poco complicada. Me considero un chaval al que le mola contar historias y todo tipo de arte. Y, más que artista, me considero una especie de alquimista que le encanta recoger cosas que creías que no podían encajar juntas. Hacer aleaciones que aparentemente crees que no van a sonar bien.

Cuando me preguntó Marco, mi manager, para hacer la descripción del artista en la nota de prensa, le dije que no había géneros, simplemente voy ahí ahondando por distintos estilos, me meto en un territorio, en otro… Pero nunca es algo como fijo o definido.

Tengo canciones en inglés, francés, portugués, en todos los idiomas (risas). Incluso hasta tengo pensado hacer una canción en inglés inventado, balbuceando, donde el mensaje cobre más importancia en la melodía que en la propia letra.

¿Recuerdas ese momento en el que dijiste que querías dedicarte a la música?

Fue súper raro. En un principio iba a hacer ingeniería química, y descubrí el grado en el que estoy estudiando ahora, que es como un híbrido entre conservatorio no canónico y academia de producción. Al meterme de cabeza me dejé llevar y al final aquí estoy.

De pequeño había tocado la trompa en la escuela de música y había ido a clases, pero lo dejé porque me aburría estar dando método.

Ojeando tu Spotify tienes 57.000 oyentes, has colaborado con grandes artistas… ¿Cómo has visto tu evolución desde que comenzaste hasta hoy en día?

Empecé con toda esta ola de artistas de EE.UU. como Gus Dapperton y demás, artistas que hacían como lo-fi popera. Luego no quise quedarme estancado y pensé en hacer más cosas, haciéndolo mío. Esto ha hecho que evolucione y trabajando con más peña he aprendido mucho, como es el caso de Rusowsky, que es un puto almanaque (risas).

Ahora estoy centrado en el álbum que sacaré no sé cuándo. En febrero o en marzo. Y eso, ahora lo estoy terminando.

De hecho, un tema que tienes con Rusowsky y D3llano, que es «Hugo Gloss», es de los más escuchados por detrás de «Dolores»

Eso nació porque D3llano me dijo que quería meterme junto a Rusowsky en su álbum. Lo primero, se me ocurrió un a progresión de acordes, se la pasé y le gustó. Todo fue en un día, nos unimos los tres y salió. Sabíamos que queríamos hacer algo house minimal, y salió solo.

¿Cómo ves que cada vez más los artistas emergentes apuesten por su música?

Creo que viene ligado por un cambio en la industria. Ahora todo el mundo puede tener un acceso, más o menos fácil, a un teclado midi por menos de cien euros y puede hacer sus cosas sin nada que perder. A todo esto se suma Spotify y un abanico de posibilidades.

Sobre todo es eso, hay gente con muchas ganas y mucha iniciativa que quiere seguir un nuevo camino, romper con lo establecido.

¿Dónde te ves de aquí a dos años?

Tocando en un festival, me encantaría. Quiero seguir conociendo peña, haciendo conciertos, haciendo música, crecer personalmente. Los premios me la pelan un poco pero sí que igual me ayudarían emocionalmente (risas).

¿Qué es para tí lo más importante de tu música?

Siempre me quedo con una melodía pegadiza que se te quede en la cabeza. Esa que se te queda y vas en el bus y no te la puedes quitar. Otro apartado también que no puede faltar son los coros, que gracias a Rusowsky empecé a meterlos a saco. Al final es la capacidad que tienes de transmitir y cómo la interpreta la gente.

«Lamento de una Supernova» ha sido tu último lanzamiento, ¿cómo nació la idea de ese tema?

Pues otra locura, dije: «Venga vamos a hacernos un temita de flamenco» y busqué un sample de «Palmas por tangos» y nada, también me alejé un poco de armonías complejas. Cogí tres acordes y tiré con ella. Me basé también mucho en la producción de El Guincho con algunos temas de Rosalía, en la outro en Frank Ocean en las texturas… Y quedó guapo la verdad.

¿Tenías miedo a lo que dijera la gente como, por ejemplo, de apropiación cultural?

Hay gente que suelta el típico comentario de «esto es de la Rosalía», pero hacer una mezcla de una música urbana con flamenco no significa que solo existe Rosalía. Me preocupa un poco pero tampoco me condiciona mucho.

En Madrid ahora hay mucha escena.

Sí, justo hemos ido a parar todos a Madrid, tanto nosotros como las generaciones que vienen detrás cogiendo impulso. Al final a todos nos interesa lo mismo, que es hacer cosas nuevas que impacten.

¿Crées que tu éxito actual es fruto de la suerte o del trabajo propio?

A ver, algo de trabajo propio siempre tiene, pero es eso, cómo que vas conociendo a gente de rebote. Un impulso súper tocho fue conocer a Rusowsky, porque antes de que él pegase yo ya lo conocía y nos hemos apoyado en todo. También hay mucho mérito propio, es una mezcla de todo en realidad.

Por último, dime tu serie de dibujitos de la infancia preferidos.

Uh (risas). No sé si te lo ha dicho mucha gente pero a mí me flipaba ver «Galactik Football».

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